El enredo de la tesis

El enredo de la tesis

La asesora de tesis ha llegado a llamar a la mamá del estudiante para informarle que su hijo(a) no asistió a la cita de asesoría que tenía programada.

Ilustración: Andrés Aparicio - EL CLAVO

La tesis, monografía, artículo, proyecto de grado o lo que sea que usted necesite presentar en su universidad para poderse graduar, no es nada del otro mundo, y sin embargo puede causar intensos dolores de cabeza, por no hablar de retrasos (medidos en años a veces) que hacen más lejano el glorioso día en que recibirá su cartón. ¿En qué la embarra alguien para echarse uno, dos, tres o más semestres ‘extra’ haciendo un proyecto de grado, cuando hace rato querría tener el diploma y estar trabajando fresco en otra cosa? No necesariamente nos encontramos frente a un estudiante perezoso, vago o ‘dormido’. Puede ser que algo esté faltando en la formación que recibe en la universidad.

María Luisa García es una economista que desde hace quince años asesora proyectos de pregrado y postgrado en diferentes áreas. Durante este tiempo, ha brindado orientación metodológica para más de 4.000 proyectos pertenecientes a estudiantes de casi todas las universidades de Cali, a cambio de una remuneración que como máximo alcanza los $900.000. Su trabajo consiste en brindarle al estudiante un método de trabajo que le permita optimizar su tiempo, sin apartarse, claro está, de los parámetros establecidos por su respectiva universidad.

En opinión de María Luisa, lo primero que debe hacer el estudiante es asegurarse de escoger un tema que le guste: “En el momento de seleccionar el tema se puede cometer el primer error, porque muchos lo seleccionan más por las carreras de que ‘tengo un límite de tiempo y tengo que entregar el tema’, entonces seleccionan un tema rápidamente y después no les gusta”. Sin embargo, aún habiendo escogido un tema apasionante, muchos estudiantes se confunden y pierden tiempo. Los estudiantes la consultan porque no saben por dónde empezar.

Según María Luisa, lo que sucede en muchos casos es que los directores de tesis son personas que tienen mucho conocimiento frente a un tema, pero no siempre son metodólogos. “En la parte de la elaboración del anteproyecto, de pronto en la universidad se dan los lineamientos para hacerlo, pero a mí me parece que falta más pedagogía, uno le tiene que enseñar al estudiante cómo se hace(…)Cuando a la gente le dicen ‘escribe el planteamiento del problema’, ahí mismo se le forma un nudo en la cabeza(..), pero eso equivale a cuatro preguntas sencillas: ¿Qué está pasando?¿Cuáles son las causas de lo que está pasando?¿Cuáles son los efectos? y ¿Cómo se puede contribuir a solucionar el problema?”

Otro problema corriente tiene que ver con la forma en que se presenta un trabajo escrito. “Hay mucho desconocimiento de la norma. Cuando van a hacer el trabajo: ‘¿Ibíd. ?¿ Y quién es ese señor, Ibíd. ?’. Me ha pasado, casos así me han pasado. [No saben que] Ibíd.. es la abreviatura de ibídem, que significa igual al inmediatamente antes nombrado ”, dice María Luisa, quien aclara que quienes la consultan son en general muy buenos estudiantes, que necesitan una asesoría personalizada para organizarse. “Uno necesita quién le esté diciendo ‘Vea, para dentro de ocho días, hágame esto’ ”, añade y me cuenta que en ocasiones ha llegado a llamar a la mamá del estudiante para informarle que su hijo(a) no asistió a la cita de asesoría que tenía programada.

“A mí la tesis me parece importantísima. Ya que se escoja que sea una monografía, que sea un trabajo científico, que sea un trabajo para apoyo al crecimiento de una empresa (…), es tan importante como que ahora todo funciona con relación a los proyectos, para todo a ti te dicen ‘presente un proyecto’, tu vas a acceder a una empresa y te dicen ‘presente un proyecto’ ”, opina María Luisa. Y tiene razón. Saber investigar y presentar los resultados son dos de las habilidades básicas que cualquier profesional necesita, así que mejor no se enrede con su tesis y aprovéchela para salir bien preparado.

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