En la tesis y en el amor todo se vale

En la tesis y en el amor todo se vale

tesis

Por Paola Cortés Prado
@LaCorinta

Tesis, tesis, ¡tesis! Ese es el clamor de muchos estudiantes que están en la última etapa de su formación profesional o de postgrado, ya sea maestría o doctorado. Y aunque parece dramático no lo es, pues lo que nunca nos dicen es que la tesis se convierte en un estado casi sentimental tanto para quien la elabora como para todos quienes lo rodean, pues es capaz de alterar los horarios, la psiquis y hasta las emociones de quien está escribiéndola y por ende afecta a todas las personas de su círculo cercano, llámese familia, amigos, novia/o, etc.

La verdad yo prefiero pensar en la tesis como una relación de pareja, donde inicialmente uno no sabe qué es lo que busca, es decir, cuál es el problema a investigar. Luego, como es tan difícil pensar qué es lo que uno quiere, entonces se dedica a buscar lo que a uno le gusta y termina encontrando lo que hasta ese momento parecía la joya del Nilo. Sin embargo, en la medida en que uno se va encariñando más con el tema, lo que inicialmente parecía perfecto, fácil y hasta rápido, se convierte en algo lento, conflictivo y en ocasiones tortuoso; pero al igual que en una relación en la que se ve con los ojos del amor, en la tesis al inicio todo se perdona y todo se arreglará con el pasar del tiempo, lo cual es un error, pues ni en la tesis, ni en una relación amorosa existen las soluciones mágicas.

Los días pasan y la relación continúa, y al igual que en el amor hay momentos buenos y momentos malos. Los momentos buenos en una tesis son cuando todo fluye, la información aparece y no podemos dejar de escribir, es decir, son momentos felices como en el amor. Los momentos malos tanto en una tesis, como en una relación, son aquellas preguntas sin respuesta, los silencios eternos; la cantidad de explicaciones que se deben dar y el debate de ideas que finalmente agota y satura. Pero la cosa no para ahí, pues están los días negros que son aquellos como en el amor nos hacen pelear y hasta llorar y que en una tesis se traducen en el llanto y la impotencia de no creer que se pueda llegar a más.

Sin embargo, y pese a los conflictos el amor resurge, y como en una relación el trabajo sigue. Así es con la tesis, un día se ama, otro se odia. Un día están juntos todo el tiempo y al otro no se pueden comprender, y es aquí donde empiezo a entender cuanta razón tenían los que me dijeron que me enamorara del tema de mi tesis, pues ellos sabían que el cansancio es grande y que si no hay un motivo grande en el corazón tener un final feliz será un imposible.

Tal vez sonó dramático hacer esta comparación, pero confieso que cuanto más escribo mi tesis, más la veo como una relación, pues el sacrificio es grande y la paciencia es mucha y al igual que en la vida sentimental, estoy convencida que en una tesis el amor todo lo puede.

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