Encartate con esto

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Primera escena: usted cumple 20 años y su tía-abuela le regala una bailarina de porcelana. Usted hace cara de que le encantó, de que no va a poder vivir sin ella, y cuando su tía-abuela se va, usted guarda la bailarina y mientras se divierte con lo único emocionante del regalo (las bombitas para explotar donde venía envuelta la porcelana) piensa en que ya tiene regalo para su suegra.

Segunda escena: usted cumple un año de noviazgo y decide regalarle algo “tierno” a su novio, así que escoge una inservible almohadita con un mensaje muy lindo (“Estás hasta en mis sueños”) con un Giordano estampado. Además, una credencial con la silueta de una pareja y un atardecer playero de fondo con un mensaje aun más cursi. Su novio recibe el “detalle”, por obligación pone la almohada en su cama y guarda la credencial en el último bolsillo de la billetera mientras piensa: ”me hubiera contentado con un CD”.

Tercera escena: usted tiene 10 años. En su barrio está de moda patinar. Todos sus amiguitos tienen patines con llantas de silicona, con los que parece que volaran. Usted pide a sus papás unos patines. Ellos van al único lugar donde se les ocurre que venden patines, el centro, donde consiguen los más económicos: los de llantas de pasta. Usted los recibe con mucha alegría mientras sus amiguitos lo esperan fuera de su casa con sus patines de llantas de silicona. Se los pone y cuando sale a la calle se convierte en el hazmerreír del barrio, porque sus patines además de tener ruedas de pasta, que no patinan un carajo, alumbran y suenan.

Nombre de la película: REGALOS INÚTILES. ¿Cuántos regalos de este tipo hemos recibido en la vida? Y peor aún, ¿cuántos regalos de este tipo hemos dado? No es una novedad saber que a los hombres no les gustan las credenciales, o los pañuelos, o las tobilleras de plata. Y tampoco es novedoso saber que no hay peor regalo para una joven que las porcelanas, los portarretratos, los cofres, los dijes con la inicial de su nombre, los floreros…Y qué decir de los regalos para los niños. No hay peor humillación que recibir una imitación mal hecha de cualquier cosa: en vez de su Lacoste, una Langost, en lugar de unos Adidas, sus Abibas, y en vez de unos clásicos patines de llantas de silicona, unos que alumbran y suenan.Mejor dicho, no regale cosas sólo porque le gusten a usted. Póngase en la posición de quien va a recibir el regalo y piense qué le podrá gustar a esa persona. Y no sea tacaño, no regale cosas que usted ha recibido y no le han gustado.

Los cinco regalos más inútiles

1. Bomba metálica
2. Peluche
3. Tarjeta afiche
4. Prendedor
5. Recordatorio de matrimonio

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