Jardines Insurgentes: Revolución de lo cotidiano

Jardines Insurgentes: Revolución de lo cotidiano

Foto: La Redada

El trabajo de Casaentrecomillas se inclina por alcanzar lugares de intensión que acercan el arte a la cotidianidad de la ciudad, encontrando en el espacio público el lugar propicio para dialogar con círculos sociales diferentes al círculo artístico, indagando sobre ciertas realidades que al ser ficcionadas, nos ayudan a imaginar detalles de lo elemental que en muchas ocasiones pasan desapercibidos.

 De ahí parten los Jardines insurgentes; de observar todos los días cómo una esquina de tantas en la ciudad de Bogotá se colma de suciedad y excrementos con el pasar del día.  De percatarse cómo la sociedad actual se desentiende de lo que produce su estilo de vida y termina por desembarazarse de sus residuos cotidianos en cualquier lugar, a la espera del camión de basura que alejará el problema de sus ojos y reseteará la memoria de lo recién ocurrido.

La observación de esta práctica cotidiana de indiferencia que nos incluye a todos los que habitamos la ciudad, nos llevó a pensar una solución que revirtiera estas acciones, una propuesta que ejerciera un contrapoder para aquello que parecía estar fuera de todo control, tanto policivo como cultural. Detenerse a observar detonó la intensión de generar un proyecto por medio del cual no sólo transformáramos dichos espacios, sino que a su vez pudiéramos generar una apropiación por parte de la comunidad y de alguna manera pudiéramos alterar tan mal olientes y desagradables costumbres. Una idea que no esperaría que otros la hicieran realidad.

Jardines insurgentes, es una metáfora para la intervención artística in-situ; micro-acciones que provocan la percepción del entorno urbano, donde se plantea un ejercicio autónomo de creación colectiva, llamados de atención para quiénes habitan la ciudad y donde se necesita fortalecer las relaciones entre los habitantes de la comunidad, y estimular el sentido de pertenencia.  

 Dentro del proyecto se plantearon dos tipos de acción; las intervenciones guerrilla y las siembras insurgentes. En primera instancia las intervenciones guerrilla fueron planteadas como método de resistencia y contrapoder hacia el abandono y descuido que tienen las calles de Bogotá por parte de las entidades gubernamentales. Esta serie de acciones tuvo lugar en los huecos que dejan las tapas de los registros de agua al ser hurtadas, y que por negligencia o “escases presupuestal” no son repuestas, dejando trampas para el peatón.

La siembra insurgente pone a dialogar diferentes lenguajes a través de la instalación de objetos descontextualizados, acompañados de la siembra urbana y la ilustración; configurando escenarios surreales que se construyen como un pretexto para activar símbolos comunes entre los diferentes lugares de trabajo. La siembra como símbolo elemental de las prácticas ancestrales del hombre y como pretexto insinuante de una mirada no convencional tanto del arte como de la ciudad: el arte como instrumento político de reivindicación y empoderamiento social.

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