Jueves de “dos X una”: Sobre una clase de inglés

Jueves de “dos X una”: Sobre una clase de inglés

Foto:Mauricio Paz

Imposible pensar en los jueves sin acordarme de la clase de inglés… Y de Andrés. Bueno, más de Andrés que de la clase. Lo conocí gracias a mi diccionario y a un trabajo en parejas sobre cognados. Yo, primípara; él, quinto semestre. Yo, Comunicación Social; él, Ingeniería Industrial.

Su compañía me hizo soportable cada jueves. Me despertaba del sopor de las tardes susurrándome chistes bobos de 4 a 6, y así yo no me dormía mientras la profesora explicaba los phrasal verbs. No recuerdo qué jueves se ofreció a acompañarme a mi casa o si un día simplemente lo hizo y no me negué; en ese tiempo yo vivía cerca a la U, y él argumentaba que la hora pico era la peor para coger el bus que lo llevaría hasta al norte. Así que caminábamos y hablábamos…

 Le conté sobre mis seis tías y él me contó sobre su abuelo el doctor. Le recité el único poema que me sabía de memoria, y él me resumió la saga del Planeta de los Simios. Cada jueves se me volvió hablar con Andrés. Ya no era raro que después de clase saliéramos juntos. Íbamos hasta un café cercano dónde un pizarrón nos recibía con su letrero “Jueves de 2 X 1”. Y nos sentábamos a tomar cerveza de promoción mirándonos como idiotas y burlándonos del dueño del café que escuchaba siempre la misma canción de los Bee Gees. Nunca hablamos sobre un nosotros. Todo parecía natural.

Juzgué como parte del flujo normal de los acontecimientos que Andrés me besara. Fue un día que llegamos al café empapados, después de aguantarnos una lluvia torrencial. Los jueves se me volvieron de besar a Andrés. Y así por dos meses, tal vez tres… Las múltiples ocupaciones de ambos me parecieron argumento suficiente para no vernos más de un día a la semana. Mi error fue no preguntar. De todos modos las respuestas llegaron y un jueves que Andrés no llegó… me decidí a llamarlo:

–          Hola, ¿cómo vas? ¿Qué  si vas a dejar plantado a los Bee Gees hoy?

–          Ahh… hola… ¿cómo estás? – Me preguntó con voz temblorosa, interrumpido por unos mimos de tono femenino.

–          Perdón, ¿estás ocupado?

–          Ehhh, es que… estaba acompañando a… mi novia al doctor, por eso no fui a la clase hoy.

–          ……. (frío recorre la espina dorsal) ah, qué pena… el próximo jueves va a haber parcial, chao.

Así se me murieron los jueves y con ellos Andrés, y perdí Inglés por falta de asistencia. No volví a verlo.

 Semanas después pasando por el mismo café, un jueves, volví a ver el mismo letrero y me atrajo la misma canción de los Bee Gees preguntando “How deep is your love”. Entré y al dueño le brillaron los ojos. Me reconoció.

–          Hoy tenemos jueves de 2 x 1 en cerveza.

–          Sí, yo sé  – respondí con amargura-  Por eso a la gente le gustan los jueves ¿cierto? Porque consiguen dos por el precio de una.

–      Algunos, pero yo creo que la mayoría los prefiere porque saben que ya falta poquitico para el viernes. Que ya viene lo mejor.

 Ambos sonreímos. Recordé que Andrés había sido mi jueves.

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