Kayak

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Hay muchas razones para justificar la proliferación de disciplinas deportivas no convencionales: la presión laboral, las obligaciones económicas, el sedentarismo, etc.

 

Foto: Julio Pérez

Hay muchas razones para justificar la proliferación de disciplinas deportivas no convencionales: la presión laboral, las obligaciones económicas, el sedentarismo, etc. Hoy en día es común encontrar grupos de personas de todos los niveles, edades y sexo practicando actividades deportivas que no siempre conllevan el ánimo de competir. Buscan compartir creando unas especies de cofradías que se reúnen cada fin de semana para salir a descubrir nuevas rutas o disfrutar de las conocidas en cualquiera de las muchas alternativas en deportes de aventura o extremos.
El valle del Cauca es departamento privilegiado para la práctica de actividades extremas y el entusiasmo que éstas producen está en franco aumento. Dentro de las muchas actividades encontramos la práctica de kayak en río, lago o mar. Esta disciplina, incipiente aun, exige unas condiciones mínimas de equipo, preparación y disposición para ser disfrutada en forma segura. Primero debemos conocer las diferentes alternativas que se nos ofrecen desde el punto de vista del equipo: el kayak puede ser para aguas rápidas, para el mar, aguas quietas, slalom, etc. y puede ser para una, dos o cuatro personas.
En términos generales podemos decir que esta práctica proviene de los pueblos esquimales que desarrollaron unos botes de madera forrados con pieles muy livianos y seguros, que con el tiempo y las posibilidades tecnológicas desembocaron en los botes actuales en fibras plásticas, resinas, Kevlar, etc. Los hay abiertos con sistemas de desagüe internos, cerrados para evitar que el agua entre así como inflables. Siempre se dispondrá de un remo con dos palas contrapuestas para guiar y avanzar y los materiales pueden ser aluminio o madera.
Es aconsejable iniciarse en la práctica del kayak con personas que tengan experiencia y tener las instrucciones de seguridad en tierra, así como el uso del equipo de seguridad que básicamente consta de chaleco salvavidas, guantes, casco, ropa adecuada al clima, provisiones para la jornada, agua y, aunque suene obvio, hay que saber nadar. Si tenemos el bote , los elementos y el grupo ya podemos embarcarnos en un paseo que difícilmente vamos a olvidar y podemos escoger alternativas como Río Cauca en algunos trayectos, Río Dagua y Digua, Río Barragán, Río Jamundí, Laguna de Sonso, Lago Calima, Embalse Sara Brut, Bahía de Buenaventura y de Málaga en el Valle. En otras zonas las alternativas se multiplican por la diversidad de rutas de deportes de aventuras que se están abriendo en Colombia. Hay departamentos pioneros como Cundinamarca con sus Ríos Tabio y Tobia, Río Negro y muchos embalses y lagunas; en Santander, los deportes extremos ya son una industria importante en San Gil, Cañón del Chicamocha, Río Fonce, etc.
La práctica del kayak no te exige ser un superatleta, pero sí debes tener un estado físico que te permita disfrutar y aguantar las remadas, saber nadar, así como una disponibilidad de ánimo para embarcarte en esta aventura que, con toda seguridad, va a cambiar tu visión de la región que estés visitando.
Bueno aunque no somos la vanguardia en deportes de aventura podemos darnos el gusto de practicarlos en nuestro país pues hay personas y empresas que han desarrollado propuestas no solo en kayak sino en otras actividades. Anímate a la aventura, hay muchas opciones más allá de los balones.

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