Kitesurf

Kitesurf

itesurf, a simple vista parece una palabra anglo de las muchas que ahora repiten miles de jóvenes en el mundo. Sin embargo el kite es todo un deporte extremo a escala mundial, es la majestuosa combinación de disciplinas como el surf  y el tan conocido parapente. Los protagonistas de este novedoso deporte son el agua y el aire, dos de los elementos más espectaculares de la naturaleza que se conjugan para recrear las destrezas y acrobacias de sus participantes.
El genio que inventó este deporte tan particular es el francés Emmanuel Pepin, quien empezó montando parapentes muy pequeños sobre una tabla de surf, pero sus acrobacias terminaban cuando éste caía al agua.
En la búsqueda de Emmanuel por darle vida a este deporte encontró a unos colegas franceses que inventaron cometas de estructura inflable, permitiendo mantenerse en el aire. Así la pasión por el surf y la adrenalina de volar convirtieron el deseo de un hombre en toda una disciplina extrema.
El kitesurf comenzó a practicarse en el año 1995, a partir de allí la alianza de Pepin y sus compatriotas dio frutos pues comenzaron a fabricar las cometas y el deporte se empezó a difundir por el mundo entero.
Era toda una locura ver un hombre deslizarse en una tabla sobre el agua agarrado a un parapente dando saltos y giros en el aire; es un espectáculo majestuoso donde no hay barrera para las figuras que se pueden desarrollar, es la libertad extrema, agua y aire reunidos por un solo objetivo: navegar y volar, un sueño hecho realidad.
El kitesurf estaba asombrando al planeta entero y su expansión no se hizo esperar, para el año 1998 ya había dos decenas de compañías fabricando cometas. Se convirtió en el deporte náutico de mayor crecimiento en toda la historia por encima del surf y del windsurf. Su evolución fue tanta, que hoy se habla de 45 compañías fabricando 200 mil cometas al año.
Colombia es un país privilegiado por su diversidad geografía y climatológica, para practicar este deporte. Por ejemplo, el Lago Calima es el lugar idóneo puesto que el sistema de alta presión en el valle y el
sistema de baja presión en las montañas empiezan a formar un flujo de aire, este proceso térmico es el que hace que después de medio día en el Lago Calima la temperatura y los vientos sean ideales para la práctica de este deporte. Otro lugar para llevarlo a cabo es la isla de San Andrés, sus hermosas playas, el mar y sus vientos hacen de la experiencia una aventura paradisíaca, un vuelo por encima del mar de los siete colores.
Para practicar kitesurf debes tener una cometa que viene con una línea y una barra, además de una tabla de surf y si eres principiante, es preferible usar un chaleco salvavidas.
Finalmente si te animas, las clases tienen un valor de 80 mil pesos por hora en cualquier lugar del país y lo pueden practicar niños desde los 7 años. Esta es una experiencia liberadora del espíritu y alma, “un vuelo para nunca olvidar”.

Foto: Cortesía Lucas Mejía

Kitesurf, a simple vista parece una palabra anglo de las muchas que ahora repiten miles de jóvenes en el mundo. Sin embargo el kite es todo un deporte extremo a escala mundial, es la majestuosa combinación de disciplinas como el surf  y el tan conocido parapente. Los protagonistas de este novedoso deporte son el agua y el aire, dos de los elementos más espectaculares de la naturaleza que se conjugan para recrear las destrezas y acrobacias de sus participantes.

El genio que inventó este deporte tan particular es el francés Emmanuel Pepin, quien empezó montando parapentes muy pequeños sobre una tabla de surf, pero sus acrobacias terminaban cuando éste caía al agua.

En la búsqueda de Emmanuel por darle vida a este deporte encontró a unos colegas franceses que inventaron cometas de estructura inflable, permitiendo mantenerse en el aire. Así la pasión por el surf y la adrenalina de volar convirtieron el deseo de un hombre en toda una disciplina extrema.

El kitesurf comenzó a practicarse en el año 1995, a partir de allí la alianza de Pepin y sus compatriotas dio frutos pues comenzaron a fabricar las cometas y el deporte se empezó a difundir por el mundo entero.

Era toda una locura ver un hombre deslizarse en una tabla sobre el agua agarrado a un parapente dando saltos y giros en el aire; es un espectáculo majestuoso donde no hay barrera para las figuras que se pueden desarrollar, es la libertad extrema, agua y aire reunidos por un solo objetivo: navegar y volar, un sueño hecho realidad.

El kitesurf estaba asombrando al planeta entero y su expansión no se hizo esperar, para el año 1998 ya había dos decenas de compañías fabricando cometas. Se convirtió en el deporte náutico de mayor crecimiento en toda la historia por encima del surf y del windsurf. Su evolución fue tanta, que hoy se habla de 45 compañías fabricando 200 mil cometas al año.

Colombia es un país privilegiado por su diversidad geografía y climatológica, para practicar este deporte. Por ejemplo, el Lago Calima es el lugar idóneo puesto que el sistema de alta presión en el valle y el sistema de baja presión en las montañas empiezan a formar un flujo de aire, este proceso térmico es el que hace que después de medio día en el Lago Calima la temperatura y los vientos sean ideales para la práctica de este deporte. Otro lugar para llevarlo a cabo es la isla de San Andrés, sus hermosas playas, el mar y sus vientos hacen de la experiencia una aventura paradisíaca, un vuelo por encima del mar de los siete colores.

Para practicar kitesurf debes tener una cometa que viene con una línea y una barra, además de una tabla de surf y si eres principiante, es preferible usar un chaleco salvavidas.

Finalmente si te animas, las clases tienen un valor de 80 mil pesos por hora en cualquier lugar del país y lo pueden practicar niños desde los 7 años. Esta es una experiencia liberadora del espíritu y alma, “un vuelo para nunca olvidar”.

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