La crisis ecológica: Una crisis de civilización

La crisis ecológica: Una crisis de civilización

Fotografía: Ana Maria Lagos

El hombre es el único ser consciente en este gran cosmos universal. Su hábitat es la totalidad del  planeta Tierra. Gracias a las características ambientales, este hábitat le permite a la especie humana satisfacer sus diferentes necesidades y, en este presente, complacer elevados estilos de vida.

La sociedad ha basado su desarrollo tecnológico e industrial en el consumo de energía, a pesar de existir otras fuentes más limpias y renovables. La energía en su mayoría se obtiene a base de hidrocarburos, los cuales son un recurso limitado; por lo tanto, la magnitud del consumo actual lo convierte en una gran amenaza para el planeta. Por ejemplo, su explotación y extracción ha  ocasionado desastres ambientales como derrames de petróleo crudo en océanos y ríos, además, viene siendo la fuente de energía que más CO2 genera en el mundo.

Por otro lado, las ciudades son grandes concentraciones de habitantes, de desarrollos habitacionales, comerciales e industriales, las cuales demandan para su funcionamiento una gran cantidad de recursos naturales. Éstas son responsables de impactos ambientales como: aguas contaminadas, el remplazo de ambientes naturales por urbanizaciones, la alta concentración de consumidores de gasolina y petróleo, e incluso en algunas ciudades, la reproducción de residuos altamente tóxicos por el uso de energía nuclear.

Adicionalmente, el crecimiento poblacional desenfrenado, significa mayor demanda en el consumo de bienes y servicios. Más personas necesitan alimentos, lo que obliga a generar más cultivos industrializados y éstos a su vez generan un uso desaforado de fertilizantes artificiales y pesticidas lo que en últimas lleva a la  contaminación de suelos y aguas.

Todos los recursos necesarios para garantizar la supervivencia de todas las formas de vida sobre este planeta, agua, aire y alimentos, son frutos de la misma Naturaleza. Y, paradójicamente es cada día más explotada y destruida.

Miles de millones de seres humanos, como especie dominante y consiente de su existencia en este planeta, basan sus creencias religiosas en dioses, todos se aferran a la importancia de convivir en  amor, paz y armonía. Esto, en busca de obtener una existencia plena y feliz. Sin embargo, todas estas diferentes culturas, se contradicen al demostrar el poco respeto hacia las otras especies y hacia el espíritu de la naturaleza misma.

Al parecer estamos llevando al límite nuestra existencia sobre el planeta. Esto se ve reflejado en los cambios drásticos que está sufriendo la Naturaleza. Los terremotos, maremotos, ríos en busca de su cauce natural, veranos e inviernos intensos, son la prueba de que el espíritu del Planeta quiere sacudirse y enviar un mensaje, que parece que ¡pocos quieren escuchar!

La Naturaleza es el dios; la Ecología, la religión a seguir. Tal vez de esta manera, comprendamos que nuestra existencia, desarrollo y evolución son algo universal y que nuestro vínculo con la vida natural del planeta es fundamental.

¿Sabías que…?

• Tokyo es una megaciudad con más de 35 millones de habitantes.

• Actualmente circulan por el planeta 1.015 millones de autos.

• En el Golfo de México en 2010, el vertido de petróleo causó daños medioambientales graves por su elevada toxicidad y por el descenso en las concentraciones de oxígeno de la zona. Ocho parques nacionales de Estados Unidos estuvieron amenazados por la mancha, además de alrededor de 400 especies, entre ellas, algunas ya en peligro de extinción.

Comments

comments