LA OXI CONTRA EL MITO

LA OXI CONTRA EL MITO

Hace dos meses, en un barrio popular de Cali, se recogieron firmas para prohibir la realización de las reggaeT-K´s en polideportivo. La música de los negros, repentinamente se volvió más bullosa que los alborotos que arman los vecinos cotidianamente. Su música extraña, junto con sus raras formas de vestir, peinados diferentes y sus formas de hablar, no eran deseados. Ésta era una manifestación más del racismo que aún persiste en Colombia. No en vano, de los 6´000.000 de negros que viven en nuestro país, sólo unos cuantos pueden ingresar a universidades como la nuestra.

Otro ejemplo de esta guerra contra la indiferencia, es la amenaza de suicidio colectivo de los 5.000 indígenas U´wa, ante las exploraciones petroleras de OXI. El anuncio lo hicieron las autoridades de esa comunidad, una vez el nuevo Ministerio del Medio Ambiente otorgó una de las primeras Licencias Ambientales a la multinacional OXI, para que iniciara sus exploraciones sísmicas sobre el territorio denominado Bloque Samoré, considerado por los indígenas  U´wa como parte de su territorio tradicional.

Pese a que la Constitución defiende los terrenos indígenas, el gobierno insiste en imponer una lógica del desarrollo que no entiende la cosmovisión de esta comunidad. “ Los recursos legales, no han sido suficientes, para defender los 162.000 hectáreas de su propiedad, ubicado  en el departamento de Boyacá al borde de la cuenca del Amazonas”1

Nuestra carga de modernidad, nos limita para entender culturas ancestrales, que integran lo espiritual con lo material, que integran la economía a la lógica de la naturaleza. El comunicado que escribieron los U´wa ante el peligro de las exploraciones, retoma un poco su cosmovisión: “Rechazamos las explotaciones petroleras en nuestro territorio tradicional porque sabemos que nuestra madre será afectada, sus cimientos serán removidos, los recursos naturales expropiados, los sitios sagrados invadidos, es decir, se terminará la paz de la naturaleza, que es la paz de nuestros espíritus… Queremos recordarles que la naturaleza es lo más importante para nosotros. Es la tierra, los ríos, los animales, todas las cosas vivas, el agua, las rocas. Es todo. Es la naturaleza que procede de estas cosas lo que mantiene unido el mundo. Éste es el centro espiritual de esta tierra. Es el lugar más sagrado” 2.

La amenaza de suicidio, ha dado la vuelta al mundo y se ha creado todo un movimiento de respaldo ante las arbitrarias y egoístas decisiones del gobierno. “Los indígenas han logrado un amplio apoyo popular en Colombia, donde muchas personas consideran que las compañías extranjeras se llevan todos los recursos dejando tierra agotadas”1.

Siendo realistas se  podría afirmar que parte de ese apoyo mundial, se debe al creciente interés por rescatar o “robarse” los saberes ancestrales, porque en últimas representan todo una oportunidad de negocio. No es para extrañarnos que se consigan en el mercado botellas de Yage, la bebida psicotrópica más sagrada para  algunas comunidades indígenas.

“La OXI ha esperado hasta que los U´wa y el Gobierno lleguen a un acuerdo, antes de iniciar las  perforaciones. La Compañía que ya invirtió doce millones de dólares en la zona, dijo que podría perder los derecho de exploración si no pusiera en práctica sus planes después de obtener el permiso”.

Pero de negocios se trata, podríamos esperar fácilmente un desenlace fatal. No en vano, nuestros gobernantes hacen gala de su fuerza para solucionar este tipo de extorsiones “terroristas”. Belisario y el Palacio de Justicia, Fujimori y su embajada japonesa, son sólo dos ejemplos, donde el diálogo con lo diferente, es todo un reto.

“Para resolver la cuestión, la OXI les ofreció a los indígenas una mayor porción de las regalías que le paga a Colombia”. No era de extrañarnos, que una multinacional del occidente (la OXI) cediera parte de sus utilidades, para poder cerrar al fin, su cínico pacto con la muerte. Pero su extorsión no funcionó ante un pueblo que se acostumbró a vivir o a morir con dignidad.

Y frente a esta realidad, nadie es inocente…

1. el País, 26 de abril de 1997
2. La manzana de la discordia. Debate sobre la naturaleza en disputa. Ecos No. 6

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