Las dietas milagrosas

Cambiar tu estilo de vida toma tiempo

Es muy común escuchar frases como: “estoy haciendo la dieta de los 5 días”, “solo estoy comiendo ensalada” o “la amiga de mi amiga me recomendó la dieta de la piña”, cuando las personas acuden a métodos “milagrosos” para perder peso en poco tiempo.

En Colombia más del 50% de las personas padecen de sobrepeso, en general la población reconoce que la obesidad es perjudicial para la salud. Sin embargo, la principal motivación al momento de disminuir de peso, no es el bienestar físico, si no el aspecto físico, lo que da paso al mercado de soluciones rápidas, milagrosas y falsas sobre alimentación o productos que, por lo general, persiguen fines comerciales y pueden ser peligrosos para la salud. El principal ejemplo son las Dietas milagrosas, las cuales prometen una rápida pérdida de peso sin esfuerzo.

Perder peso de forma rápida no es aconsejable, produce pérdida de masa muscular, agua, vitaminas y minerales, mientras que el contenido tejido adiposo permanece casi intacto, además producen debilidad, falta de atención o cansancio. Cada persona es diferente, por lo tanto, la alimentación y el ejercicio deben ser prescritos por profesionales, que evalúen todas las variables (edad, peso, talla, horas de sueño, actividad física, entre otros.) que interfieren en el desarrollo de un plan alimentario y de ejercicio, si esto no se realiza y  decide ir por el camino fácil, se puede afrontar un deterioro en la salud y a su vez el efecto “yoyo”, en donde los kilos que se pierden, pueden ser recuperados en menor tiempo e inclusive aumentar un poco más de lo que se pesaba anteriormente.

Así que antes de realizar un plan de alimentación debemos respondernos, las siguientes preguntas:

La dieta:

  • ¿Promete resultados rápidos?
  • ¿Promete resultados asombrosos o “mágicos”? (una “cura milagrosa”, un “ingrediente secreto”, un “antiguo remedio” o un “quemador de grasas”).
  • ¿Prohíbe el consumo de un alimento o grupos de alimentos?
  • ¿Ofrece listados de alimentos “buenos” y “malos”?
  • ¿Presenta relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad? (“La dieta de los famosos”)
  • ¿No está prescrita por un profesional de la salud? (“hágalo usted mismo”).
  • ¿Conlleva consumir “suplementos seguros y naturales” que vende quien promueve la “dieta” o el “método”?
  • ¿La dieta la puede realizar cualquier persona, sin importar edad, género, etc.?

Si responde SÍ a alguna de estas preguntas es probable que estés a punto de realizar una dieta “milagrosa”.

Lamentablemente este tipo de dietas son cada vez más comunes en las personas, en especial mujeres adolescentes, ocasionando un desequilibrio físico y mental desde temprana edad. En conclusión, hay que alejarse de este tipo de dietas o productos milagrosos, acudir a un profesional de la salud especializado en nutrición y adoptar un estilo de vida saludable cuyos beneficios a largo plazo son incalculables.

 

Nathalia Vargas

Nutricionista de Investigación y Desarrollo HV.

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