Mentira Tecnológica

Mentira Tecnológica

Fotografía: Valentina Gómez - EL CLAVO

–         Seño, anoche soñé que iba por una loma y desde lo alto veía cómo acuchillaban a unos cerdos, lo que más me impresionaba, eran los lamentos de esos pobres animales ¿Qué querrá decirme el sueño? 

–         Ni  idea Agripina, será que vas a recibir noticias de alguna muerte.

La seño se quedó por segundos pensativa recordando el sueño que tuvo antes del accidente de sus padres y de Petrona, la hija de Agri; miró a su nana y con un gesto de tranquila eso no es nada, le dijo soltando una sonora carcajada:

–         A veces los sueños son contrarios a la realidad, a lo mejor te ganas una lotería y salimos de pobres.

Pero Agripina no parpadeo ni le siguió la risa como otras veces, tenía el mismo gesto antes de morir su hija y sus patrones.

–         Seño, mi Jesús se va pa´l ejército, yo creo que allá va estar bien, no le faltará la comida ni el estudio, mejor que se lo lleven pa´que aprenda a ser hombre, falta que le ha hecho no tener padres.

Jesús enviaba mensajes a la abuela a través del correo de la seño, contaba sus experiencias, alegrías y tragedias que sus compañeros vivían a diario. La negra sonreía feliz cada vez que lo veía metido en su uniforme de soldado y más aún reía cuando recibía su pequeño aporte monetario que guardaba celosamente en un cofrecito para celebrar por lo alto cuando su nieto fuera General.

Tan pronto la seño abría su correo, Agripina corría a ver si su nieto había escrito. Ese día entró sonriente y la seño muy pálida le pidió un café.

 –Me siento indispuesta hoy Agri, leeré después mi correo.

Día tras día la seño se enviaba correos ficticios, día tras día se inventaba una historia, día tras día la seño bajaba fotos y con ayuda de su computador ponía la cara de aquel nieto  muerto en una emboscada.

–         ¿Qué dice hoy mi Jesú?

–         Agri se lo llevan lejos a otro país y allí va durar muchos años, ahhh y conoció una hermosa niña.

Con su risa estruendosa Agripina invadió el cuarto de alegría, una alegría que la seño tuvo que compartir siguiendo el juego que llevaría hasta el final.

–         Por fin voy a tener bisnietos.

Y tuvo bisnietos y nieta política todos bajados por internet, la seño había creado una hermosa familia para esa hermosa mujer.

En el lecho de muerte, Agripina le pidió a la seño que sacara sus ahorros para hacerle una gran fiesta a su nieto, tenía que hacer el fiambre que tanto le gustaba, tenía que comprar un vestido para recibirlo, tenía que seguir con las clases de inglés para que sus bisnietos la entendieran porque sólo sabía decir: Ai lobyu.

Murió con la fe que su nieto iba a ser General y al mismo tiempo murió una mentira que nació por amor.

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