Mentiras Piadosas

Mentiras Piadosas

Fotografía: Valentina Gómez - EL CLAVO

El típico modus operandi de un hombre no está precisamente enfocado a fortalecer esa sentimental maraña que son las relaciones que una mujer espera tener. Es un tema es muy simpático, entreteje situaciones de ironía, de pelea, de facilismo y de desfachatez.

Nunca he entendido por qué estas mentiras son llamadas “piadosas” ¿acaso es un favor el no decirle la verdad a alguien?, lo inverificable rebosa las dudas. Todo está relacionado con cumplir estereotipos, masculinos y creados por nosotras, que exigen luchar por no dejarlos perder, para luego, darnos cuenta de que besaremos sapos por mucho tiempo.

Los manes cuando pronuncian su sarta de mentiras “piadosas” se las creen y las acomodan fácilmente a cualquier situación, obviamente, en la que ellos se vean amenazados; ¿cuestión de género?, tal vez.

Los hombres son acomodados, se configuran hacia la mentira por motivaciones particulares, entre esas para no herir su ego, para disimular su poca capacidad de inventarse algo y, sobre todo, para evitar problemas. Normalmente es difícil manejar relaciones y con mentiritas oficiales mucho más. ¿Cree que nunca las ha escuchado?, ¿Que usted si tiene un príncipe azul y perfecto? Bájese de la nube y recuerde si ha oído alguna de estas…

– Yo puedo arreglarlo: Recuerden, son extremadamente inútiles, no saben clavar una puntilla. Y en su chicanero intento perderán la punta de la uña y te llorarán por dos semanas.
– No amor, no estás gorda: Y arrancan con “El manual de cumplidos baratos”: te ves hermosa con todo, eres la más linda del lugar.
– Yo no la estaba mirando: Siiii claro, seguro le llamó la atención el paisaje, quién sabe qué tantas cochinadas se imaginarán con la vieja (que con uno ni se les ocurren).
– Se me descargó el celular: No tengo señal – minutos, estoy enrumbado pero tranqui amor… (Si guevón, estoy súper “tranqui”…)
– Sólo me tomé un trago: Uno o 20 dan lo mismo, tropeliada fija y la morronguera de ellos a full.
– No importa el precio, yo tengo: Si vos tenés más platica, el man vivirá ofendido toda la relación…Complejo de inferioridad garantizado.
– ¿No confías en mí?: Es la situación del espejo. Ésta es la frase garantizada de un hombre mentiroso, que lo pinta a uno de paranoica, obsesiva, y posesiva. ¡Y uno es tan tonta que se la cree!
– No es que ya no te quiera pero te mereces algo mejor: ¡Pilas! un hombre jamás aceptaría, tan francamente, que es de lo peorcito. Simplemente tiene otra hembra y cree que es mejor que tú.
– No fresca, no pasa nada: Lo que le acabas de decir le dolió en lo más profundo: su ego. Esta frase es la mejor representación del eufemismo masculino. Pero ¡hay donde uno la diga! Ahí es donde sale la de: “estás toda sensible”…
– Mi ex y yo sólo somos amigos: Jajaja, donde hubo fuego… cenizas quedan. Qué patéticos se ven mintiendo en algo tan obvio: Típico arrocito en bajo, enredadores por naturaleza (Para nosotras también aplica caballeros).

Es un síndrome, es imposible no sabérselas todas, pero a pesar de tener anécdotas leídas, vividas, habladas y hasta soñadas…creemos. Nuestro consuelo mujeres es que no todos son iguales y la búsqueda continúa. Y aunque a nosotras nos gustan esas perversas mentiras piadosas, las usamos tanto como ellos.

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