Mi amiga y su bolsa

Mi amiga y su bolsa

Foto: José Hernandez Palma - EL CLAVO

Foto: José Hernandez Palma - EL CLAVO

Un rayo de luz atraviesa una botella de vidrio, ésta actúa como lupa al enfocase sobre un papel, lo calienta hasta que se prende en llamas. Supongo que alguna vez hicieron este ejercicio en el colegio o vieron a un compañero que lo presentó como proyecto de ciencias. Pero dentro de un relleno sanitario que contiene grandes cantidades de gas metano, más el ICOPOR y las bolsas plásticas actuando como lo hace la leña dentro de la caldera de un tren, podría ser una bomba de tiempo “esto se convierte en un circulo vicioso y no hay quien lo pare”—comenta el Geólogo José William Garzón, Director General de la CVC—.

Cuando hablamos de ICOPOR nos referimos a la Industria Colombiana de Porosos, pero vale la pena aclarar que el material es el poliestireno, y éste “definitivamente no se degrada” —afirma el Geólogo—  y lo mismo pasa con las bolsas plásticas, a no ser que sean biodegradables (a las que se les agregan aditivos con un incremento en el costo de tan sólo el 8%). Un valor por el cual todos deberíamos pagar si queremos que las futuras generaciones tengan un entorno apto para vivir.

Hace poco vi a una amiga que tenía un maletín muy bonito con una publicidad estampada en la tela, le pregunté dónde lo había conseguido y me dijo que en Alemania. Ah, fue lo único que me limité a decir frente a un producto que “nunca” conseguiría, pues resulta que era una bolsa para hacer el mercado en ese país. Ayer entré a un supermercado y por tres mil pesos me daban una bolsa de tela reutilizable, no era exactamente igual a la de mi amiga, pero si tenía la misma función ecológica.

¿Entonces dónde vamos a botar la basura si usamos bolsas reutilizables? Preguntaran todos aquellos acostumbrados a usar las bolsas de los supermercados para almacenar los residuos sólidos. Pues resulta que es mejor empacar los residuos en bolsas negras especiales para la basura o en las bolsas biodegradables grandes, ya que el uso de pequeños paquetes dificulta la tarea del reciclaje. Labor que también nos corresponde, pues deberíamos separar los residuos orgánicos de los inorgánicos en diferentes bolsas.

Lastimosamente la conciencia ecológica de la mayoría de los ciudadanos en el país es muy poca, un ejemplo de ello son las personas que piden en los supermercados doble o triple bolsa para empacar un solo producto, sin medir las consecuencias ambientales que genera el consumo de plásticos. Claro que algunas cadenas de supermercados ya están implementando las bolsas plásticas biodegradables. Sin embargo, también está demostrado estadísticamente que la mayoría de los colombianos compra en tiendas de barrio, las cuales utilizan bolsas plásticas comunes. Entonces nada se hace con generar campañas en las cadenas de supermercados si tan sólo la minoría de la población accede a estos.

Frente a esta problemática, la CVC está pensando en desarrollar una normatividad regional en el Valle del Cauca para prohibir la producción de bolsas no biodegradables, por otro lado apoyar durante el primer año a estas empresas con recursos para financiar los aditivos químicos que requieren las biodegradables. “Y paralelamente toda una campaña para reutilizar bolsos de fique; sería inclusive una gran oportunidad para muchos productores de cabuya en la región que ya están prácticamente desaparecidos… También hay opciones de bolsas de tela…” comenta José William.

Finalmente nos encontramos frente a un problema de conciencia ciudadana, porque si el consumidor siempre tiene la razón, debemos ser nosotros quienes exijamos a la hora de mercar, que nos empaquen los alimentos en bolsas biodegradables y en caso de que no hayan deberíamos optar por bolsas reutilizables como la de mi amiga, que además de ser ecológica les aseguro que era muy bonita, me refiero a la bolsa, bueno y también a mi amiga.

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