No hay pa´semilla

No hay pa´semilla

Foto:Cindy Muñoz - EL CLAVO

Aprender rápido. Esa es la clave que hoy en día nos exigen a los jóvenes para ser competitivos y de la cual depende muchas veces nuestra supervivencia en el mundo laboral que es cada vez más voraz (y no precisamente por las ofertas de empleo) y exigente, que no da chance ni oportunidad para remediar nada. Si no se adaptó, pa’ fuera. Pero para el que no tiene la oportunidad de estudiar la cosa se le pone de otro color.

El ingenio y la creatividad que nos exige el rebusque siguen siendo poderosos y nos mantiene aunque no siempre resulten efectivos. El pela’o que juega con fuego en el semáforo o se monta a interpretar cualquier canción en el bus son precisamente las opciones que muchos encuentran cuando no ven nada más que hacer, y no es precisamente relajado estar chupando sol todo el día, sin donde sentarse, respirando puro smog, o que el que limpia los vidrios está muy contento con que le tiren el carro y tenga que caminar sobre cemento caliente y aguantarse las miradas de arrogancia de los conductores, y con todo y esto el aguante sigue dando hambre. La necesidad nos lleva a cualquier cosa, a buscarnos como sea la papita y a soportar por extrema que sea la condición que toque.

Sin embargo, el más creativo no es el que más se ha esforzado y para esa dirección es que nos estamos convirtiendo en expertos. Lo primero que imagino es el narcotráfico. Creo que indiscutiblemente los precursores en el “área” tuvieron que ingeniárselas bastante, echar lápiz y hacer un trabajo de observación bien intensivo para poder transportar la droga para inventarse, por ejemplo, un funeral falso o barrios rodantes que se convertían en pistas de aterrizaje. La ilegalidad es lo que nos hace ser creativos, pero en realidad, el esfuerzo es para el que está abajo, el que se la suda no es el que pone la plata; atrás del patrón está la gente que arriesga la vida y le toca difícil. La traquetiada se compone de estas dos esferas, el que la hace posible porque pone el dinero y el que la hace posible porque arriesga su vida con el cultivo, en la cocina o de mula. A fin de cuentas ¿resulta fácil para quién?

Otro ejemplo muy de moda por estos días son las pirámides. Que la gente sigue viendo como rentables con todo y los escándalos que han generado. Claro, hay que ver porque los medios le hacen tanto boom, si es que los bancos la están viendo roja porque la gente ya no quiere seguir endeudada toda la vida y prefiere jugársela de otra manera. Lo que hace posible que las pirámides financieras sigan siendo el mejor banco de la gente es porque la plática crece a un ritmo más rápido. Y como bien sabemos, estas pirámides son modalidades de economía ilegal ¿Pero quién no las prefiere cuando alrededor del panorama, no hay banco que te apruebe un crédito sin ponerte a llorar? Es más fácil y más rápido acudir a ellas que pensar en un CDT. Pero el riesgo a que se vuelen con la plata sigue siendo latente.

Así, pensar en lo importante que es esforzarse por las buenas es más bien harto y aburre nunca ver los resultados del esfuerzo. El que estudia no tiene el camino asegurado. Y por eso, no hay tiempo para esperar, para ver pequeños progresos, para ir ganando poco a poco, siempre habrá quienes tendrán soluciones más rápidas a costa de… todo.

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