¡Oh Dios, creo que escogi mal mi carrera!

¡Oh Dios, creo que escogi mal mi carrera!

Saludos a todos, soy profesional en mercadeo y aunque no sé si me ha faltado pilera o mejores amistades, lo cierto es que después de cuatro años de buscar empleo en lo que estudié, aún no he podido conseguirlo, lo que me ha llevado a expresar de manera triste, pero cierta, esta corta reflexión: ¡Oh Dios, creo que escogí mal mi carrera…!

Este es un artículo responsorial para el que sí se identifica con las situaciones que voy a describir, repita después de mí: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Hace más de un año que se graduó y aún no consigue empleo.
– Si es así diga conmigo: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Todos sus familiares, amigos y vecinos tienen una copia de su hoja de vida, sin compromiso, por si de pronto se enteran de alguito.
– ¿Es su caso? Entonces que lo oigan hasta en la China: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Está tan desesperado por trabajar que ya ni busca en su profesión, ahora le apunta a lo que sea: secretaria, mesero, recepcionista, impulsador o mercaderista.
– Vamos no le dé pena: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• A las únicas entrevistas que lo llaman son las de empleos cuyo clasificado dice así: “Empresa importante de la ciudad requiere 50 secretarias, 80 relacionistas públicos, 70 niñas para protocolo…. Y no son ventas”
– Si la respuesta es sí, pues que se oiga fuerte: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• En vista de que en este mugroso país no valoran sus conocimientos y está de lambón con su prima en España a ver si lo ayuda a irse, “porque es que allá la plata si vale, mire a mi prima cuidando un viejito y se gana cinco millones de pesos al mes”
– ¿Le ocurre?, entonces que salga del alma: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Su mamá —al fin y al cabo madre— le dá ánimo diciendo, “tranquilo mijito, la culpa no es suya, es de este país mal gobernado y corrupto que no le brinda empleo a nadie”
– Duele pero hay que aceptarlo: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Absorbido por la resignación, monta un chucito de arepas en el parque de su barrio, diciéndose a sí mismo “al menos ya puedo considerarme un empresario”.
– Hmmm, sin pena: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Piensa seriamente en estudiar otra cosa ¿pero qué? ¿En cuál carrera se conseguirá un buen empleo hoy en día? ¿sistemas, chef, bombero?
– Duele pero hay que reconocerlo: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Para que en su casa lo vean hacer algo, empieza a hacer cuanto curso virtual del SENA:
¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Espera tenso a que suene el teléfono y que por fin lo llamen al menos a una entrevista de los cien trabajos a los que aplicó en la semana.
– No hay por qué llorar: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• La página del empleo.com es su fondo de pantalla…
– Resignación: ¡Oh Dios, creo que me equivoqué de carrera…!
• Aburrido de estar en su casa haciendo oficio, en sus tantas horas de navegar por el Internet descubre una revista irreverente y con lectores tan desparchados como usted, entonces para matar el tiempo, participa en sus convocatorias: ¡Oh Dios, definitivamente escogí muy mal mi carrera…!

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