Para que el indio ese no quedara

Para que el indio ese no quedara

Jorge Eliécer Gaitán

¿Fueron los conservadores o los liberales? ¿Los apoyó la CIA o Fidel Castro? ¿Lo mataron por fascista, por comunista, por populista, por demagogo, o por ser un arribista de clase media que enamoró a la plebe fanática? Jorge Eliécer Gaitán era un personaje que decía estar del lado del pueblo pero quiso siempre figurar entre la high bogotana. Ambicioso, carismático, pero sobre todo hábil político, tenía ideas tan interesantes como peligrosas para los liberales, los conservadores, los gringos y un líder de izquierda que soñaba con implantar la dictadura socialista en Latinoamérica.

Entre los años treinta y los cuarenta las cosas estaban cambiando en Colombia. Los líderes pertenecientes a la clase social más alta tenían dificultades para conservar su poder basado en la discriminación social. Gaitán se dio cuenta de esto y se presentó ante la chusma como un hombre del pueblo, aunque hubiera ido a los mismos colegios y a la misma universidad que los ricos. Les contó su vida, escuchó sus angustias y encendió sus pasiones. Prometió una nueva Colombia, en donde ya no serían pobres: la tierra sería para quien la trabajara, el trabajo para quien lo necesitara y los derechos iguales para todos. Todo terminó el 9 de abril de 1948, cuando Juan Roa tiró del gatillo desatando el Bogotazo y una Violencia que dura hasta hoy.

Lo que no se sabe y tal vez nunca se sepa, es quién le dio la orden a ese hombre que, por haber sido linchado, nunca pudo decir quién fue. La teoría más famosa es, por supuesto, la que involucra a la CIA. La Operación Pantomima habría sido la conspiración que estuvo detrás del magnicidio, según la confesión del agente encubierto John Mepples Espirito, capturado en Cuba. El gobierno cubano realizó un documental en el que Espirito explica cómo le ofrecieron a Gaitán dictar una cátedra de derecho en Roma o París, una finca en la sabana y otra en los llanos orientales, además de financiación de estudios en Europa para sus hijos, siempre y cuando abandonara la política. Ante la negativa de Gaitán, la CIA decidió eliminarlo. Tiempo después de esta “confesión”, el ex agente afirmó que había “inflado” su testimonio para obtener asilo político en Cuba…

El día que mataron a Gaitán, Fidel Castro se encontraba de visita en Colombia, y tenía planeado reunirse con él. Hay quienes dicen que Castro estaba enterado de los planes para asesinar a Gaitán, cosa que le convenía, pues el enardecimiento que se esperaba provocar allanaría el terreno para sembrar el socialismo en Colombia. De ser esto cierto, Castro calculó mal. Efectivamente, la gente enfureció e intentó acabar hasta con el Presidente, a lo que el gobierno respondió con represión, desapariciones, torturas y asesinatos. Los líderes de ambos partidos encontraron así la excusa para iniciar una guerra civil en la que ellos no corrían mayor peligro, pues los campesinos se encargaban de morir. Esta guerra terminó supuestamente años después con el Frente Nacional, pero todos sabemos que un grupo de esos soldados campesinos se sintió abandonado por el gobierno y decidió seguir peleando, esta vez llamándose FARC.

¿A quién le convenía que muriera Gaitán? A todos, excepto al populacho que para él era la verdadera Colombia. Existen tantos intereses encontrados en este asunto, que la verdad está lejos. Mientras tanto Gaitán se salva del olvido porque viaja todos los días en bus, en metro, en chiva, a lomo de mula. Se pasea por todo el país, va de la mano del pueblo y se cuela entre la élite de vez en cuando: es el tipo del billete de $1.000.

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