Porque muchos, no son tantos: ¡que viva el poliamor!

Porque muchos, no son tantos: ¡que viva el poliamor!

poliamor

 

Por Hader Lopez

Desde que somos niños nos enseñan que en una relación se debe ser 100% fiel, no se debe mirar a otros y menos pensar algo pecaminoso con lo ajeno. Nos han dicho que el amor es egoísta, porque es único y exclusivamente para compartir entre dos. También que no está bien visto ni aceptado compartirlo entre tres, cuatro o por qué no, cinco.

Pues bien, pienso que esas ideas deberían erradicarse, pues, ¿por qué negarnos la posibilidad de dar amor a muchas personas al mismo tiempo? Por eso yo sueño con un mundo poliamoroso.

Para quienes no saben, el poliamor es ese estilo de vida donde se tiene una relación sentimental de manera simultánea con varias personas, con pleno consentimiento de todos los involucrados. Siendo más claro, básicamente es: usted tiene novio o novia, ambos están llenos de amor y deciden compartirlo, así que se consiguen un tercer elemento para la relación, ustedes siguen siendo la pareja líder y el nuevo integrante sería algo así como un novio-amante, eso sí, deben ser fieles entre los tres. No es orgía, no es intercambio de pareja, tampoco infidelidad, es aceptar el amor entre tres o más personas.

Es posible que muchos digan: “pero si no soy capaz de mantener una relación con una persona, menos voy a mantener una con varias a la vez”. Error. Tener varias parejas a la vez tiene ventajas y puede terminar siendo más sencillo que tener una relación con una sola persona. Pero para no darle más vueltas al asunto, voy a decirles porqué un mundo poliamoroso es un mundo soñado.

Las escenas de celos, los shows de telenovela mexicana con lágrima incluida y amenaza de suicidio se acabaron. Con las relaciones poliamorosas esas vainas no existen, no hay celos porque ambos decidieron compartir todo, los besitos, el arrunche y hasta el sexo.

Si su pareja no lo satisface sexualmente, pues simple: no tiene que salir a buscar quien lo haga, tiene el tercer elemento al lado, ese repuesto que está listo para suplir lo que la otra persona no pudo, o en el mejor de los casos, tendrá dos buenas raciones de sexo, además es una buena forma de variar el menú.

Si las cosas van mal con su pareja actual, no tiene que dejarla, se agrega un tercero al juego, se crean reglas, se pasa bueno y nadie sale herido. Y en caso de que no funcione y uno de los dos se vaya, pues ahí está el suplente, o sea, no hay corazones rotos, no hay canciones corta venas, ni estados tristes en Facebook.

Ya no tiene que darse golpes de pecho por andar de pecador buscando en la calle lo que no le dan en la casa. Ahora usted podrá disfrutar de alguien diferente a su amorcito sin sentimiento de culpa, sin borrar las conversaciones en WhatsApp, sin poner nombres claves en el teléfono, o decir que se va a dormir temprano cuando en realidad se va de rumba; se va a ahorrar muchas mentiras.

Ya no hay que complicarse la vida con una relación tormentosa, celosa, insegura y hasta con infidelidad, mejor amémonos los unos a los otros, vivamos la revolución del amor y soñemos con un mundo sin amor egoísta. Soñemos con ese mundo poliamoroso, donde seamos felices los tres o los cuatro.

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