Prometo no volver a procrastinar

Prometo no volver a procrastinar

Fotografía: Kevin Key

Es lunes en la tarde. El profesor de constitución política nos dice que para el próximo viernes, debemos entregarle un ensayo sobre la importancia de la participación en la democracia. Salgo, me tomo un café y pienso: llegaré a mi casa, y haré el trabajo de una vez.

Llego a mi casa, enciendo el pc, reviso mi cuenta de Twitter, luego la de Facebook;  me entero que una amiga que viajó hace poco ya llegó a París y le doy like a una de sus fotos, abro Flickr y veo fotos de mis contactos… Son las 9p.m. y aún no he comenzado a escribir el tal ensayo. Me digo: mañana temprano, después del gym lo hago.

Es martes en la mañana, suena una alarma a las 8:30 indicándome que debo levantarme e ir al gimnasio. Veo el celular, postergo la alarma 15 minutos y cuando vuelvo a escuchar ese terrible sonido, más consciente que inconscientemente lo apago y sigo durmiendo. Despierto de repente, son las 10:20. Me levanto con mucha pereza, camino unos cuantos pasos, prefiero no calentar el café; tomo jugo de naranja, y en lugar de ir a comprar pan a la tienda, destapo un paquete de tostadas que lleva semanas en la cocina, ojalá no estén vencidas.Me baño en par minutos, meto cualquier cuaderno a mi morral, cojo las llaves y salgo corriendo para la universidad.

Después de clase, me proponen participar en un proyecto de fotografía, acepto sin objeción. Comienzo a pensar en locaciones, cámaras, iluminación, apertura de diafragmas y les comento a los del grupo de trabajo; decidimos tomar las fotos el jueves en la noche. Para inspirarme un poco veo algunas fotos que AnnieLeibovitz hizo para la revistaRolling Stone, eso me lleva al documental “AnnieLeibovitz: la vida a través de una lente” y finalmente me acuesto a dormir.

Al día siguiente me despierto, llego contra tiempo a la clase, como salimos más temprano que de costumbre, voy al café, me quedo hasta la noche, regreso, tengo sueño y duermo.

El jueves tengo clase en una facultad que está lejos de mi casa. Espero la ruta, madreo mentalmente al chofer por su lentitud, porque se detiene en cada cuadra así nadie se lo pida, porque cuando acelera, el semáforo pasa a rojo y debe detenerse, porque de nuevo me quedé dormida con la excusa de los 15 minuticos más, y en fin…

Salimos de clase, vamos a tomar las fotos;  la sesión termina más tarde de lo que imaginábamos, recuerdo aquella tarea que me dejaron en la clase de constitución política y sincerándome conmigo misma, digo que ya es muy tarde para llegar a mi casa y hacerla, mejor mañana.

Despierto el viernes a las 11:00am, la entrega de ese ensayo es en 3 horas y yo no tengo nada escrito. Me siento frente al pc y a pesar de sentir que estoy redactando mal, continúo. Faltan 20 min para las 2 y termino. Sin corregir, imprimo el archivo, lo guardo en una carpeta y salgo para la universidad.

Entrego el trabajo y prometo no volver a procrastinar. El profesor deja un taller para el próximo lunes. Salgo, me tomo un café y pienso:llegaré a mi casa, y haré el trabajo (eso sí,después de revisar el correo).

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