Puro Rock & Roll y mucho fundamento

Puro Rock & Roll y mucho fundamento

Foto: Mauricio Rey - EL CLAVO

Las verdades absolutas de la especie humana y del mundo se descifraban a través de la música: esa era nuestra verdad, intangible pero evidente.

Hidrobo era un gabán, ropa negra, botas, anfetaminas, hierba y literatura, además del doble involuntario de Harry Potter. Tanguito era sus jeans rotos y Converse sucios, cabello largo, scouts, Bunbury, The Beatles, Soda Stereo, Rolling Stones. Puro Rock and Roll y mucho fundamento.

Teníamos el aroma de la inocencia opacándose a gotas por el licor, el Blues y el Rock and roll. Éramos varios, habían metachos, hippies, rastas, punkys, góticos. Nos unía la música y el deseo de libertad; la música era la forma de entender el mundo, era la esencia misma de la realidad encriptada en sonidos y en letras de canciones, descifrarla era lo que nos ocupaba, las puertas de la percepción.

Todos decían tener una idea propia acerca del mundo y de las cosas, había un lado oscuro, la no existencia de un dios sabio, bondadoso y lleno de amor, la anarquía, el pegante y las crestas, las palabras de Lennon, los acordes de Hendrix.

Con el tiempo comenzamos a ver cabellos de colores que tapaban la cara y los ojos, zapatos vans de calaveritas, sacos de rayas, uñas negras y una música que ahonda en las emociones. Peinados llenos de gel en forma de picos y puntas, pantalones fucsias con camisas verde limón y un baile extraño.

Era bastante claro que las diferencias existían, igual que siempre, cada uno tenía su propio parche, ahí se identificaban y pretendían construir un criterio propio, algo en que creer, algo por qué vivir.

Cada uno defendía su discurso, cuando lo tenía, toda idea contraria a la que había escuchado cuando decidió vestirse de esa forma y frecuentar a esos personajes para hacer parte de su grupo es equívoca, porque la única verdad es la suya, la de esa música, la de ese grupo.

La carencia de ideales claros e identidades propias, la falta de motivos de lucha e ideas que defender, una sociedad en cambio y descomposición en donde la pasarela es más importante que el hambre y el espíritu se manifiestan entonces en la recopilación de antiguas luchas, en sentidos de pertenencia del mundo a través de algo que todos compartimos, la necesidad de sentir que existimos y somos parte de algo más que la masa amorfa con la que nos topamos al ir a tomar el bus, es entonces cuando entiendo que en medio de la globalización, el cambio y la rutina la música ha sido a través de los años una forma de agrupación y selección, expresiones e interpretaciones distintas del mundo y de la realidad con la que cada individuo se identifica.

¿El legado? Que de la diversidad surja entonces la fuerza en pro de un mundo mejor y real.

Comments

comments