¡Qué oso enamorarse!

¡Qué oso enamorarse!

Cuando la pandilla cerebro de la Revista me propuso que escribiera algo relacionado con los “osos” que hacemos cuando tratamos de conquistar a alguien, lo primero que se me vino a la cabeza fueron esas cartas de amor colegiales  que alguna vez hicimos. Después de buscar entre todos los recuerdos y cachivaches  de la adolescencia encontré una carta ajena, clásica y típica de esos amores juveniles. Acá se las comparto, recordándoles que, “el que se enamora pierde… hasta las neuronas

Carta de una enamorada

Hora: No sé
Lugar: Salón de clases
Estado de ánimo: aburrida (clase de matemáticas)
Motivo: tú

¡Hola mi loquito!
¿Sabes? Hoy no me siento inspirada, así que esta carta va a ser muy cortica.
Anoche estuve pensando en ti, mi peluchín, y recordando el fin de semana que nos conocimos. ¿Te acuerdas? En la fiesta de quince de Lady Maryuri, cuando tú tímidamente te acercaste a la mesa donde yo estaba. Recuerdo que me pareció linda tu pinta: tu buso blanco manga larga, tus
jeans bota campana ligeramente salpicados de barro, tus tenis nike shox de diez resortes, tu corte de pelo rapadito con gatas y tu bling, bling de aretitos y cadena de plata.


En ese momento me preguntaste: “¿Bailas?”. Y yo respondí ágilmente: “no, soy coja”. Mis amigas y yo echamos a reír. Perdón por eso chiquito, pero lo que pasa es que a ellas les caes como mal.
Pero lo inolvidable fue cuando bailamos ese perreo de Daddy Yankee, y  en mitad de la “bluyineada” me hiciste las preguntas de rigor: que si yo estaba bien, que si estaba sola o acompañada, o que dónde andaba mi novio. ¡Recuerdo tu sonrisa cuando te dije que no tenía!


Foto: Cindy Muñoz - EL CLAVO


Precioso, no quiero que vayas a pensar mal de mí por lo que pasó contigo cuando nos conocimos, la verdad es la primera vez que lo hago con alguien que conozco el primer día. Además, eres el primer hombre… después de mi exnovio.
Bebé, quiero que tú y yo publiquemos esta relación, eso sí, contándole primero a Miriam Faisury, pues no quiero perder la amistad que tengo con ella. Me da pesar que la gente le diga que tiene más cachos que un alce.
Bebé, te dejo no sin antes decirte que quiero darme una oportunidad y ser feliz contigo… ¡Hasta ya puse nuestras iniciales en el baño de niñas!
Te quiero mucho mi Esteven Orlando…

Atentamente,
Estefany

PD: La luna es nuestra confidente, el sol nuestro acompañante, las estrellas  y el cielo, el manto que nos abriga. Tú y yo los enamorados por siempre.
PD2: Te dedico la canción Eclipse Total del Amor.
PD3: Luego te escribo una carta más larguita mi gordis.

Advertencia: Si al terminar de leer esta carta usted experimenta  náuseas y ganas de vomitar; tenga en cuenta que estuvo expuesto a una exagerada dosis de melosería, una consecuencia inevitable del oso más ridículo: el amor.

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