REFLEXIONE Y: ¿Qué paso con las elecciones?

REFLEXIONE Y: ¿Qué paso con las elecciones?

El pasado 20 de marzo fueron las elecciones para representación estudiantil en cada facultad, evento de vital importancia para dar a conocer nuestras necesidades como estudiantes y compilarlas con lo que la institución nos puede ofrecer. Sin embargo, los resultados obtenidos posiblemente evidencian apatía y falta de compromiso por parte de los estudiantes. ¿Qué va a pasar ahora con nuestra representación en el Consejo?

Así mientras el año pasado se destacó por los elevados índices de participación sin antecedentes en la seccional, este año sólo la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas mostró un comportamiento positivo en el proceso de elección de representantes presentando los mas altos índices de votación (49.8%). Sin embargo, ninguna facultad obtuvo los votos necesarios para elegir legalmente a un estudiante como miembro al Consejo de Facultad, por lo que – según los estatutos de la universidad-, es menester de los decanos invitar a un estudiante que ellos consideren apto a las reuniones de Consejo. La pregunta que ahora debe hacerse es ¿A qué se debe esta falta de participación en la Universidad?, ¿Por qué nos estamos convirtiendo en entes pasivos de nuestro propio proceso de formación personal y profesional?, las respuestas sólo las puede encontrar cada uno de nosotros al reflexionar sobre su papel real en la universidad, sobre nuestras prioridades e intereses por ser agentes de un cambio social.

Por otra parte, se puede hacer un análisis muy somero de la situación y plantear – en mi concepto- algunas posibles fallas en la planeación y desarrollo del proceso concerniente. Para empezar, a la publicidad que invitaba a la convocatoria para los candidatos le faltó fuerza, pues en una cultura no lectora, es necesario saturar de avisos el campo visual, para que de esta forma se informen que algo importante va a suceder. Del mismo modo, las propuestas de cada dupla no fueron muy promocionadas, lo que pudo conllevar a altos grados de desinformación en la comunidad universitaria en general y por ende, al alto índice de abstencionismo encontrado; si a esto se le suma el poco fomento de la actitud participativa y crítica de los estudiantes por parte de algunos docentes y la indiferencia propia de una población tan selecta como la javeriana, los resultados son apenas predecibles.

Ahora bien, también es posible plantearse que los candidatos presentaban propuestas poco claras, algo utópicas y que dadas sus caracteristicas personales  no eran los más aptos para ejercer dicha función, pero entonces, ¿por qué no se lanzó nadie más?, ¿Por qué no hubo nuevas alterntivas de cambio?, mi hipótesis es que es muy fácil caer en la “criticadera”, sin alcanzar jamás la “criticidad”, es demasiado cómodo emitir juicios y quejarse ante ciertas situaciones, pero es mucho más constructivo y comprometido el proponer alternativas de solución, el ejercer un rol activo en el proceso y no esperar a que alguien más las haga, porque posiblemente esto jamás va a suceder si todos y cada uno de nosotros no asume compromisos reales para con su proceso, para con la universidad y para con la sociedad en general.

Las alternativas para posteriores procesos electorales son muy claras, pero a la vez muy difíciles de alcanzar, pues lejos de propuestas pragmáticas e inmediatas, se requiere crear la conciencia de participación en los futuros profesionales. Crear la necesidad de no tragar entero todo lo que se nos dice, de no asumir la cómoda actitud de “dejar que otros hagan por mí”. De despertar a la perplejidad en la que estamos sumidos desde hace cincuenta años; es necesario volver a creer que es posible cambiar, que es posible soñar en un país que se desangra mientras su juventud se dedica a analizar lo acontecido en el último concierto, o en el último capítulo de la telenovela de moda. Es necesario pues, crear verdaderos espacios de participación y de reconstrucción de la democracia mediante la incorporación de compromisos reales para con nuestra realidad inmediata, proceso esencialmente individual pero que involucra una formación para lo social.

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