¿Es que son ingenuos?

¿Es que son ingenuos?

Ilustración: Andrés Meza - EL CLAVO

Si a usted le tocó gobernar un país donde la economía está desacelerándose, el desempleo, la miseria y el crimen crecen día tras día, y además de eso llegan a diario cientos de inmigrantes a buscar trabajo, no se preocupe. Ataque un país lejano, preferiblemente rico en petróleo, y solucione así sus problemas: envíe a los pobres a podrirse en la guerra, tápese en plata vendiendo armas y déle a sus compatriotas el entretenimiento que necesitan para olvidar los problemas cotidianos. Pero si en cambio usted intenta gobernar un pueblo que insiste en masacrarse a sí mismo, presente ante la FIFA la solicitud para ser sede del Mundial de Fútbol, o lambonéele a Donald Trump para ver si Miss Universo puede ser coronada en su país.

Los políticos del mundo han conocido desde siempre el poder que otorga una cortina de humo puesta en el momento oportuno. Y los gobernantes de nuestro país aprendieron bien. ¿Qué diría Maquiavelo? “Mi muy amado Príncipe: habiéndoos asegurado previamente de tener el dominio completo de los principales medios masivos de comunicación, procurad que estos manejen los escándalos a vuestra conveniencia. Por ejemplo, cuando vuestra gente se dé cuenta de que el Congreso de vuestro país está infestado de paramilitarismo, revivid el recuerdo del famoso Proceso 8.000 gracias a las oportunas declaraciones de Fernando Botero Zea. Así traeréis a la memoria de vuestros súbditos las perversas actuaciones de los gobernantes que os han precedido y olvidarán vuestras faltas”.

Las cortinas de humo, independientemente de su longitud y espesor, son en gran parte responsabilidad de los medios de comunicación que no brindan información de calidad, ya sea por razones comerciales o de interés político. Pocas veces se ve en el periodismo colombiano el seguimiento juicioso de ciertos temas, tal vez porque destapar una “olla de corrupción”, o mostrar las desigualdades sociales no da tanta sintonía como presentar un reality show o una telenovela mediocre, ni se lee tan fácil como las revistas de farándula.
Hemos visto muchas veces cómo escándalos que son realmente relevantes en la dinámica política, social o económica del país son opacados por noticias menos importantes a las que se les da un gran despliegue mediático inmerecido. En otras ocasiones se saca la noticia de donde no la hay: da risa sentarse a ver el noticiero y encontrar que en las secciones que supuestamente muestran la realidad de las distintas regiones del país, se habla del nacimiento de un “gato-conejo” en cualquier pueblo, o de la aparición de la Virgen en la pared de alguna casa.

Los medios, con su enorme capacidad para inventarse personajes que representan mentiras, siguen mostrándonos chivos expiatorios, vedettes en desgracia y ministros “estrella” más conocidos por sus ‘levantes’ que por los logros de su gestión. Mientras tanto, intentan convencernos de que lo que le falta a Colombia para ser una nación que progresa es ser sede de un evento mundialmente reconocido que “le traiga altos ingresos al país”.

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