#Temática: Los duros del ritmo

#Temática: Los duros del ritmo

Si por la quinta vas pasando

Punto Baré

Acá se escucha salsa de la mejor calidad. Ejecuciones en vivo llenas de potencia y clase. Ese es el toque secreto de Jaime Henao: la disciplina musical. Jaime es quién oficia y organiza las presentaciones que han cautivado desde hace años a nativos y extranjeros: Hasta Hillary Swank se deleitó un diciembre con el espectáculo percutivo salsero que ofrecen. Pequeño y sin pista de baile, su inmensa contribución a la cultura de la ciudad es ser un espacio de salsa en vivo, como muy pocos en la actualidad. Acá los beneficiados de su existencia somos todos: por un lado los espectadores que podemos disfrutar de las presentaciones y por el otro los músicos a los que sirve de plataforma.

La Topa Tolondra

Carlos Ospina fundó el lugar porque le preocupaba una creciente pérdida de la identidad frente a la adoptada cultura afroantillana. Como el último bastión de la cultura caleña de antaño concibe su lugar, en el que además de azotar baldosa también se disfruta música en vivo de la más alta calidad y Mayolo, Caicedo y Richie Ray, son su bandera. Quieren ser una especie de máquina del tiempo para que las juventudes accedan a ese Cali viejo que determinó todo lo que ahora disfrutamos, ser esa conexión con el pasado que aviva nuestros viejos en el recuerdo vivido. Aquí la fraternidad se respira en el aire. No existen profesiones, estratos sociales o ideas políticas que eviten la comunión familiar y la igualdad una vez traspasada la puerta. Es muy común ver jóvenes de 25 años pidiendo boleros que no han sonado para bailarlos como siempre se han bailado.

El Rincón de Heberth

Liberal, dicharachero y Portejadeño de pura cepa. Tuvo, -para nuestra fortuna-, que migrar a Cali por la primera razón, desplazado por la violencia. Se trajo a su esposa y sus mejores vinilos y se instalaron inicialmente en La Alameda. La ritmología de Heberth a la hora de tocar la aguja era tan precisa que empezó a cautivar miles de bailadores y curiosos y se le creció el enano. Así nació la salsoteca emblemática que bifurca la quinta con la Roosevelt en la que todos hemos estado alguna vez. Si algún elemento hace particular el lugar es la libertad. Libertad para comulgar con el otro, para bailar con desenfreno, tomarse una cerveza fría y claro, escuchar un buen son. El rincón sentó varios precedentes. El primero de ellos fue poner a bailar peludos, de la guitarra distorsionada al trombón. El segundo y más importante, fungir como purgatorio de la salsa olvidada por las discotecas en decadencia de Juanchito o Menga.

Tintindeo

Se definen la cultura de la rumba. Lejos de conceptos peyorativos que enloden la fiesta, para ellos lo importante es la calidad de esa rumba y todo lo que ello implica; un espacio idóneo y bien ubicado, y música de altísima calidad para perpetuarse en un público en las mismas condiciones. Amantes de las buenas guarachas, pachangas boleros, bugaloos y guaguancós son flexibles sin caer jamás en la decadencia de la música hoy por hoy comercial. Son recomendados hasta por el NY TIMES como el sitio más emblemático de la salsa a visitar, sugeridos tal vez por la cantidad exorbitante de extranjeros que acuden al lugar. Nació de la inquietud de un grupo de univallunos por crear un espacio de convergencia latina, jazz, blues y hasta rock para alejarse de la connotación traqueta que tenía la noche y la rumba en su momento.

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