Un ‘picadito’ de fútbol

Un ‘picadito’ de fútbol

El balónpie al mejor estilo colombiano

Un amigo me comentaba que gran parte de la economía mundial se mueve por bolitas: tennis, golf, básquet, voleibol, ping-pong, béisbol… y obviamente el fútbol. Este deporte en Colombia es bastante diferente a un partido tipo Champions League, porque allá el plan es ir a fútbol. Acá hay varios planes alternos que arrancan desde la regateada de la boleta, la empujada en fila y el estilo del madrazo que se da al árbitro unas 1.500 veces por juego. En un partido de fútbol colombiano se goza más de un gol acompañándolo con un grito a todo pulmón que diga: “¡Gooooooool Hijueputaaaaaaaaaaaa!”, además hay que saber de memoria unos dos cantos típicos del equipo porque ya no vale el ‘traqueado’ “se lució, se lució…” o “y dale, y dale…” que sale con cualquier equipo y deporte, incluyendo a los que no son de bolita.

Pero lo mejor del fútbol es el ‘picadito’. Una variante al fútbol tradicional, que es la de barrio, se convoca por teléfono los domingos a las 10:00 a.m. y para el cual es básico ir enguayabado y sin bañarse. No hay tiempo de inicio y mucho menos duración, se juega con la formación “todos al balón” —incluyendo al portero—. Es parecido al fútbol, pero mejor porque hay reglas nuevas y condiciones que lo hacen más atractivo:

Fuera de lugar: No hay y ni se le ocurra pedirlo en medio del ‘picadito’. Pero hay que definir si se juega con güevero o no.

Jugadores: La cantidad varía dependiendo del barrio donde se juegue y los que se vayan saliendo. Siempre el que lleva canilleras, doble media, güayos caros, uniforme de fútbol original y el balón inflado, es el más malo. La cantidad puede ser 18 contra 13, para que al final queden 8 contra 10. En caso de cansancio, lesión o llamado de la esposa a almorzar, se pueden ir cambiando de equipo.

El apodo: Cuidado, esta parte es de sumo cuidado. Es importante innovar a los apodos típicos de fútbol para no confundirse: Zurdo, Chiqui, Lucho, Moncho, Primo, Socio y el popular Negro.

Pedir la bola: La cortesía es un aspecto característico, en un ‘picadito’ uno pide el balón de una forma respetuosa y amable con un “¡tocala marica!”, “¡mirame güevón!” Y si se logra meter uno de los dos piques que el cuerpo permite por ‘cotejo’ hay que pedir el balón de la siguiente forma: “¡dame la confianzaaaaa!

El arquero: Se puede móvil o simplemente no tener arquero. Casi siempre el más malo lo ponen en este puesto y cada vez que le van metiendo gol se rota entre los de su mismo nivel.

El uniforme: Sin camisa-con camisa. Ojalá le toque con camisa para evitar la vergüenza de mostrar los esculturales cuerpos de diferentes tonos. Aunque a veces uno ve gente que lleva camisetas un poquito viejas de marca TORINO o la ADIDAS de la flor, desteñidas, con motas y bien pegadas al cuerpo tipo body, tanto así que en medio del ‘cotejo’ descubren la barriga.

El arco: Se pude armar con palos o termos, pero el clásico es con piedras que se miden con pasos tipo ‘pico-pala’ para saber la distancia entre “poste y poste”. Parte del goce del ‘picadito’ es decidir si un disparo de mediana altura fue gol, ya que el travesaño es virtual. Así que no falta el vivo que dice ¡Ufff! ¡golazo, por todo el ángulo!

Los guayos: Los “propios” para el ‘picadito’ son tenis viejos tipo Reebok Classic o sin cordones; éstos últimos permiten que la uña le dé el “chanfle” preciso al balón.

Bonus track

Reglas que salvan partidos: Decir “el último gol gana”, o “juguemos a 20 goles” y “definamos esto por penaltis”, cuando se va perdiendo. Pero la regla de oro que motiva a seguir corriendo cuando uno babea y se distorsiona todo tipo “A prueba de todo de Discovery Channel”: ¡El que pierde gasta la cerveza!

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