Mamá yo quiero estudiar: Una mirada a Bellas Artes

Mamá yo quiero estudiar: Una mirada a Bellas Artes

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Por Miguel Ángel Ortiz Mora

Se resiste con talento, conocimiento y creatividad. Estos son los ideales que los estudiantes de Bellas Artes tienen por himno ante la crisis que hoy afronta la institución, así como todas aquellas del país que tienen por misión la creación de artistas y a las cuales el gobierno actual ha dado la espalda como Incolbalet, el IPC, la Biblioteca Departamental, y todos los centros de artes a nivel nacional. Estos hacen parte de esta batalla en la que los estudiantes día a día declaman “ser o no ser” y he ahí el dilema.

Los estudiantes hacen un llamado a la ciudadanía caleña con marchas y protestas para que apoyen el legado artístico y cultural del país. Se escuchan frases como “se le sale la cola de nuevo al gobernador”, “deja tu indiferencia de plata”, “aquí todos lloran pero nadie mama” para que esta institución y todas aquellas escuelas de artes y oficios afectadas por la indiferencia y el gobierno incompetente revivan. ¿Por qué hay dinero para los partidos y no para el arte? son de las preguntas que llenaron a los estudiantes quienes tomaron la decisión de conquistar su silencio con pacifismo vociferante para conseguir lo que ellos mismos proclaman por el arte, “Siente Bellas Artes”.

¿Cuántos no hemos reído hasta sentir el ombligo estallar al recordar aquella obra cómica o cuántos no hemos hecho parche intelectualoide y de conquista una noche de teatro e invitado a las exposiciones de artes que semanalmente se presentan en los centros culturales? Un caso específico en Bellas Artes son: Teatro a la Valenciana, Tintirindeba, Banda Departamental, Salas de Exposiciones de Artes Visuales y Aplicadas, Bachillerato Artístico y Cursos de extensión.

Bellas Artes tiene un legado histórico en Colombia frente a la creación de cultura y artistas, no olvidemos que personas como Fanny Mickey, creadora del Festival Iberoamericano de Teatro; Enrique Buenaventura, creador del TEC, Ómar
Rayo, artista plástico reconocido internacionalmente, Antonio María Valencia fundador del Conservatorio y Gloria Castro creadora de Incolballet. Estas personas son sólo algunas que han sobresalido por su gestión y han sido pilares para la construcción de la percepción del arte en el país. Ahora, imagínese negarle la posibilidad a miles de personas de tener formación en artes, la sociedad quedaría con un gran vacío de percepción de la vida, una negación a la expresión, la libertad, el derecho a elegir y quién sabe cuántos más derechos.

Pero infortunadamente Bellas Artes es una organización cargada de problemas anteriores y como suele pasar en este país la gobernación del valle no ha dado respuesta a nada. Desde un punto de vista más crítico, no sólo incumbe a los estudiantes y profesores sino a la ciudad entera, la misma que por desconocimiento o apatía frente a esta situación, su posición ha sido la indiferencia.

La única arma viable ante este problema es la diferencia, por eso cada uno de esos pequeños artistas, cada una de esas almas con corazones abstractos y subjetivos en busca de lo objetivo de la vida luchan mientras otros dormimos, luchan mientras otros sencillamente somos indiferentes, luchan para que el futuro de calles grises tengan color, para que las hojas blancas dejen de ser blancas y sean poemas de un amor tan verdadero como sólo se puede dar en medio del cólera o sencillamente para que el canto de los pájaros sea igual al de los silbidos en las calles para que tú y yo volvamos a ser uno con el arte. “Somos el viento, el agua de colores, la sombra en los telones, la máscara sin nombre, la guitarra y el piano… el arte que se alimenta de nuestros recuerdos, vivencias, amigos y sueños, somos lo que queríamos ser y lo que queremos ser siempre, artistas”.

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