Villana por un día

Villana por un día

Foto: Sin City

Foto: Sin City

¿Quién se divierte más: una rubia o una villana? Esta es una pregunta interesante, pues si hablamos de mujeres reales por experiencia sé que las rubias son propensas a ser buenas, o por lo menos fingir que lo son. Por ser rubias llaman más la atención y a pesar de que la sabia frase dice que toda rubia sabe divertirse, no necesariamente sabe cómo ser mala. Si has intentado ser rubia en pro de la diversión y no lo lograste tal vez ser malvada sea la solución, he aquí algunas ideas.

Ser una villana requiere de actitud. La primera villana en la que pude pensar es una rubia, Uma Thurman, quien para ser mala se convirtió en sexy pelirroja durante su papel en Batman cuando encarnó a Poisen Ivy (la hiedra venenosa). Durante la parte de la película en que aún no es una villana, actúa como una nerd tímida y alienada Sin embargo, cuando se vuelve malvada, cambia totalmente y se convierte en una sexy diosa de las plantas que enloquece a todos los hombres. Siendo ñoña no era sexy, le tocó volverse mala y ahí sí que le pusieron cuidado.

La siguiente villana prueba mi teoría que no necesariamente se debe ser rubia. Rosario Dawson en Sin City, no está del lado de la justicia y además es una puta sexy, que anda armada con sus amigas más putas disparándole a los policías que vienen a hostigarlas. Está justo sobre la delgada línea entre buena y malvada pero, la prefiero malvada y armada.

Como referencias más locales, quién puede olvidar a Isabella Santodomingo como la malvada y malintencionada Camila en Perro Amor, una novela vieja, en donde este bombón se encarga de hacerle la vida imposible a la protagonista. El público la odió, pero en secreto miles de hombres se quedaban viendo la novela, no por la trama si no porque esta señora hacía tan bien su papel que uno deseaba que fuera mala con uno.

Rubias, morenas, pelirrojas ya vemos que todo es posible si se trata de ser mala, pero cuáles son los requisitos para acceder a un porcentaje de maldad y ser una villana de éxito.

Todas las villanas que mencioné antes tienen un factor en común, se sienten satisfechas consigo mismas. Para ser sexy primero hay que sentirse sexy, luego es encontrar el traje adecuado, pues no se puede ser mala con una pinta que grita “hola soy buena, ñoña y amable”. Un buen ejemplo en la vida real es la ex de Marilyn Manson, Dita Von Teese —hay que ser bien mala para andar con este tipo—, a quien nunca la verán desarreglada, es más tiene el mejor estilo posible y puede nadar en una copa de martini gigante sin verse ridícula. Gatúbela con ese apretado leotardo de cuero con el que sale a ser traviesa es otro buen ejemplo. Sé de muchas mujeres buenas que nunca se pondrían algo así y también de muchas malas cuyos accesorios de cuero descansan en el closet.

Una vez se tenga la pinta no se puede uno olvidar que para ser mala fuera de estar rebuena y tener la actitud, se necesitan pantalones bien puestos para poner a temblar de placer o de miedo al que sea, tener el valor para decir lo que se piensa en el instante, porque aunque ser mala probablemente no paga muy bien —Poisen Ivy murió, Camila quedó inválida—, debe ser tan divertido que vale la pena intentarlo aunque sea sólo por un día.

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