El estadio 974 es una estructura lista para montar, desmontar, transportar y volver a montar gracias a su sistema de piezas numeradas.

La Copa del Mundo celebrada en Qatar está dando mucho de qué hablar, y sobretodo en cuanto a tecnología se refiere. Es el primero que tiene lugar a finales de año y sobretodo, con estadios completamente innovadores y con muchas características especiales.

Uno de ellos es el Estadio 974. Está ubicado en West Bay a orillas del Golfo Pérsico, en una de las zonas más industriales de Doha, donde también se ubica una de las centrales eléctricas más importantes del país. El estadio, con capacidad para 40.000 espectadores, está construido con contenedores de transporte y es el primer estadio portátil en la historia de la Copa del Mundo.

Podría interesarte: ( Kylian Mbappé a siete goles de ser el máximo goleador de los Mundiales )

El concepto del gigante fue diseñado por Fenwick Iribarren Architects, una firma española con sede en Alcobendas, Madrid. Los arquitectos y la organización querían construir algo más que no se desperdiciara después de la Copa del Mundo. E hicieron algo muy diferente.

Es un estadio formado por 974 contenedores de transporte, un homenaje a la historia industrial y al prefijo internacional de Qatar (+974), con un aspecto y unos colores muy llamativos. Es el único estadio de la Copa del Mundo sin aire acondicionado, pero es un espacio abierto con ventilación cruzada y cercano al mar.

Cómo fue el proceso de construcción de este estadio

La construcción del estadio 974, anteriormente conocido como Ras Abu Aboud por el área en donde se encuentra, comenzó a construirse en 2017, mucho más tarde que la mayoría de los otros recintos deportivos. La excavación del terreno se completó en julio de 2019, cuando llegó el primer envío de contenedores al país de Qatar. Algunos de los contenedores salieron de China con los materiales utilizados para hacer efectiva su construcción.

Cuando estos llegaron a piso qatarí, colocarlos fue relativamente fácil. Venían prefabricados desde su lugar de origen y se conectaban únicamente con molduras de acero, por lo que cada contenedor quedó en su lugar. Obviamente, todo esto hizo que el proceso de construcción fuera mucho más fluido y rápido. De hecho, se conectaron varios contenedores en algunos lugares, eliminando paredes para aumentar el espacio.

Los colores de los contenedores tienen sus propios significados

Los colores de los contenedores no fueron elegidos al azar y cada uno de ellos tiene su propio significado. Los arquitectos Mark Fenwick y Javier Iribarren han querido dar un toque único y diferente:

– Los contenedores azules representan oficinas y tiendas de comestibles;

– Los contenedores amarillos, baños;

– Los pasillos y pasajes al estadio son rojos;

– Las áreas de seguridad son verdes;

– Los contenedores de color negro representan las salas de oración de las mujeres;

– Y, por último, los contenedores grises son las salas de oración de los hombres.

Además, cada contenedor tiene un código QR para su identificación y posicionamiento y orientación para un fácil montaje. A todo esto se suma que es un estadio que se puede desmontar al cabo de unos 8 meses, que será de igual forma en otro lugar según las indicaciones de los arquitectos.

No necesariamente tiene que tener la misma forma o el mismo tamaño, ya que los contenedores se pueden combinar de diferentes maneras para disfrutar diferentes deportes que no tienen que estar relacionados con el fútbol. De esta manera fue posible cumplir con los criterios de desarrollo sostenible, porque era fácil de transportar y ensamblar en otros lugares.

El resultado final fue que el estadio recibió una certificación de cuatro estrellas del Sistema de Evaluación de Sostenibilidad Global (GSAS). El terreno sobre el que se construyó este estadio mundialista tuvo que ser desinfectado tras años de uso industrial.