#Columna: ¿UN MILLENNIAL NO TAN MILLENNIAL?

#Columna: ¿UN MILLENNIAL NO TAN MILLENNIAL?

 

Hace un par de años escuché por primera vez el término “millennial”, y desde ese entonces, hasta estos días, sigo leyendo y escuchando un sinfín de comentarios sobre está mal llamada “generación perdida”. Las dudas de si hago parte o no, de este grupo, y ¿qué tanto me identifico con ellos? rondan a ratos por mi cabeza, y es por eso que sigo buscando respuestas.

Un datico que encontré recientemente leyendo una publicación de la BBC Mundo, dice que aquellos que nacimos entre 1981 y 1996, somos considerados millenials, así que a mis amigos que se creen muy mayores y andan en la crisis de los treinta, me permito decirles que también son parte de esta bella generación.

A pesar de tener la edad correspondiente, según indican expertos en el tema, sigo con mis dudas y pocas posibilidades de considerarme un joven millennial ejemplar, de por sí, hay diferencias generacionales entre los que tenemos veintitantos y los que pasan los treinta años. Difícil ahora, pretender que todos encajemos y coincidamos con las características.

Nos han etiquetado como la “generación perdida”, gracias a unas características no tan buenas, las cuales en ciertos casos yo rechazo. Nos han dicho que somos perezosos, narcisistas, adictos a la redes sociales y a la tecnología, que queremos solo trabajos estilo Freelance pero muy bien remunerados, que somos impacientes, incluso que podemos estar desubicados en nuestras aspiraciones. Pero lo bueno de todo esto, es que somos una generación cargada de valores sociales y éticos, y esto nos hace ser o al menos intentar, ser buenas personas.

Definitivamente rechazo estas etiquetas que nos han puesto, por lo menos yo de narcisista no tengo nada, y quizá muchos de ustedes tampoco. Están los amantes y expertos de las redes sociales y tecnología, pero también existimos otros tantos que a duras penas tenemos un celular y Facebook (y eso que no los dominamos); esto solo como por mencionar un par de características que nos diferencian.

¡NO SOMOS UNA GENERACIÓN PERDIDA!

Para ser parte de la generación Y, solo basta con estar en el rango de edad y clasificar con algunas de las características. Quizás en mi caso la impaciencia es la que más predomina, impaciencia por no ver aún resultados en el campo laboral, e incluso en el ámbito sentimental.

Simon Sinek es un escritor y motivador inglés, quien dice que es muy normal la impaciencia que sentimos muchos de los millennials, por no ver reflejado o incluso vivido, lo que son nuestras metas y aspiraciones personales y/o profesionales, además explica que esta impaciencia es fruto de nuestra crianza, y consecuencia de la tecnología que nos ha impuesto la inmediatez, casi como una ley.

Nos tocó vivir el cambio de lo análogo a lo digital, y ver cómo llegaba y se apoderaba de nosotros el internet, así mismo hemos visto con el pasar de los años, los distintos avances tecnológicos, y nos tocó sí o sí, adaptarnos a estos cambios.

Y aquí es donde digo ¡NO SOMOS UNA GENERACIÓN PERDIDA!, ni somos perezosos y mucho menos narcisistas. Somos una generación de pelaos a quienes nos tocó adaptarnos a cambios bruscos, adaptarnos a lo nuevo que se nos venía con la llagada y apogeo del internet (quienes lo lograron bien, han sacado muy buen provecho de esto), pelaos que no ha tocado salir a buscar empleo en un época difícil y de baja oferta laboral.

Somos pelaos que queremos luchar y somos conscientes de que para llegar a la cima, hay que hacer como dicen las abuelas: “sacrificios”, y queremos que se nos reconozcan los talentos y validen las oportunidades que podemos tener.

¿Ustedes van a seguir dejando que les llamen la generación perdida? Por mi parte he decidido pararme firme y demostrar que no simplemente somos adictos a los celulares, y que pese a las adversidades sociales del país, estamos listos para ir tras nuestras metas y exigir que se nos remunere de una manera justa. Hay que aprovechar la generación de la cual hacemos parte y los cambios que son tendencia, para usarlos a nuestro favor. Es hora de convertir las “desventajas”, en oportunidades.

 

 

 

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