Pilas con las pilas

Pilas con las pilas

Estamos en un mundo lleno de todo tipo de comodidades y tecnologías que nos facilitan la vida. A nuestro alrededor, un gran número de máquinas nos permiten tener lo que necesitamos a un click o una tecla de distancia. Esto nos gusta y muchos no concebirían la vida sin Internet, televisión o celulares y, en sus momentos de angustia existencial se queman el coco preguntándose cómo hacía la gente de antes sin el e-mail o sin el i-Pod.

No obstante,  estas maravillas tecnológicas tienen una cara oculta de la que poco se habla. Entre sus esqueletos de chips, cables, circuitos y baterías, se alojan químicos altamente contaminantes. Y es que es difícil imaginar que ese reproductor mp3, que nos acompaña noche y día en cualquier lugar, podría hacer trizas los riñones de alguien y que ese par de pilas que hacen posible las fotos del de paseo familiar, bastan para contaminar entre un millón y tres mil litros de agua.

Las baterías son los motores de muchos de nuestros artículos de uso común. Ver la hora y cambiar canales de televisión requieren de estos dispositivos, que pueden contener de un 30% a un 50% de contenido tóxico, dependiendo de la clase de compuestos que contengan. Mercurio, plomo, cadmio, níquel y litio son algunos de ellos, que por sus efectos ecológicos y sanitarios (pueden ser causantes de cáncer, retardos mentales, daños renales, ceguera o  muerte) se consideran contaminantes peligrosos.

pilasconlaspilas

FOTO: Jario Cobo - EL CLAVO

Incluso desde antes del walkman, ha habido un consumo masivo de pilas pese a los esfuerzos de muchos personajes, que por pereza de comprar otras, se daban maña para prolongarles la duración, como ponerlas en la nevera o morderlas, pese a las advertencias de su madre sobre lo peligroso que era. Funcionara o no, tarde o temprano éstas se agotarían, irían derechito a la caneca, serían reemplazadas y problema resuelto. Pero seguramente, las antiguas baterías fueron a parar al basuro de turno y liberaron sus tóxicos al ambiente, pudiendo infiltrarse en el acueducto de algún parroquiano, que muy posiblemente también disfrutaba de las bondades del control remoto.

Pero, ¿acaso debemos decir adiós para siempre a la amada tecnología y volver a las épocas de alumbrar con vela y andar a caballo? Aunque sería un experimento interesante, tenemos otras opciones, por cierto, más posibles de realizar. Si bien de seguro has oído miles de veces los tips para detener el calentamiento global, esto de las pilas y en general de la basura electrónica es un problema cuya magnitud hasta ahora se visibiliza y ante el que poco a poco se empiezan a proponer soluciones. La Unión Europea, por ejemplo, aprobó en 2003 una ley que restringe el uso de sustancias peligrosas en la fabricación de equipos electrónicos, lo que ha obligado a las compañías a investigar y experimentar el uso de materiales alternativos. En nuestro país también se han adoptado algunas políticas frente al tema, destacándose la campaña que lideró el Ministerio del Medio Ambiente, en conjunto con los operadores de telefonía móvil presentes en Colombia, que permite el reciclaje de los equipos y accesorios en desuso, hechos en buena medida de materiales reciclables.

Este proceso, brinda la oportunidad de obtener materias primas como metales preciosos, haciéndolo una actividad muy rentable que al mismo tiempo, permite el manejo adecuado de esos componentes peligrosos. Así que, en lugar de tener ese “coco” que ya no usas estorbándote en el cajón, comunícate con el servicio al cliente de tu operador celular, (independientemente de cuál seas usuario) y consulta tu punto de recolección más cercano, pues ya sabes que hay que estar pilas con la basura electrónica.

Comentarios

comentarios