¡Cambie asfalto por pasto!

¡Cambie asfalto por pasto!

Foto: Lina Botero

Abrir una ventana y respirar hasta lo más hondo, puede ser un movimiento romántico que funciona en una novela donde su escritor es un hombre solitario, que lo único que tiene para hacer es abrir una ventana. Abrir una ventana en una ciudad como México, es ver una nube de sustancias que pueden y que van a entrar a los pulmones para recordarnos que tenemos más humo, que células en la palma de la mano.

Los andenes de cemento, las calles de cemento, y el cemento en sí, están ocasionando que los ciudadanos del mundo configuren su universo a partir de toneladas de caliza y arcilla calcinadas. El afán por llegar de un punto A al punto B, está ocasionando seres humanos sin tiempo libre, sin tiempo para respirar con una breve pausa.  Aunado a eso, está el hecho de que los zapatos de toda una sociedad están pisando más de los territorios grises y menos de las zonas verdes.

Desde hace ya varios años, la Organización Mundial de la Salud, especificó que un territorio debe proporcionarle a sus habitantes de 10 a 15 m² de áreas verdes por cada uno de ellos. En nuestro país, ese límite se ha reducido en extremas proporciones, ubicando a nuestra capital entre los primeros puestos de las ciudades con menos zonas verdes, entiéndase parques urbanos.

Cuando una ciudad tiene una alta concentración demográfica, es necesario que el Estado proporcione espacios de esparcimiento para que, y en esto hay que decir las cosas por su nombre, no nos matemos los unos a los otros. Un medio ambiente saludable no sólo se sostiene sembrando dos y tres árboles, sino teniendo espacios donde éstos, se vean amarrados al cuidado de sus ciudadanos.

En consecuencia, un medio ambiente saludable no debe ser un contraste al desarrollo de su ciudad. Ya que a través del equilibrio entre naturaleza, cultura y desarrollo, podremos tener una base sólida para conquistar esos demonios humanos que andan buscando más y más asfalto. En un parque urbano, encontramos deportistas, encontramos niños que no van a estar pidiendo en la calle sino que por el contrario, estarán elevando una cometa, o jugando con un perro.

Los parques son elementos tan fundamentales como lo es un árbol en un ecosistema. Son elementos reguladores que producen oxígeno, humedad y a su vez contribuyen a preservar la fauna local. El exceso de asfalto produce seres humanos con menos tranquilidad, y con menos tiempo para pensar en que tienen a su alrededor a 7 mil millones de habitantes; y que con ellos puede contribuir a que ese escritor solitario que abrió una ventana, salga de su encierro y haga parte de este mundo que poco a poco, está erosionando más y floreciendo menos.

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