Necesitamos de inversión social

Necesitamos de inversión social

Una vez los integrantes de EL CLAVO hablábamos con Antanas Mockus sobre la importancia de la cultura y como ésta se manifiesta en el comportamiento de las personas. Entonces Antanas nos hacía caer en cuenta de lo valioso que sería que pudiéramos modificar nuestra cultura, porque la cultura se enseña y se aprende, haciendo que condicionemos positivamente nuestro comportamiento hacia los demás en temas de violencia, respeto y tolerancia. De tal forma que culturalmente haya un respeto por la vida, por la nuestra y la de los demás.

Y es que día a día se hace más urgente que comencemos a modificar nuestra cultura para cambiar las acciones que nos están llevando a alimentar negativamente los indicadores de violencia y seguridad. Además porque hay una situación muy preocupante para este tipo de pensamiento de largo plazo, y es que están en aumento los casos de delitos, agresiones y asesinatos causados por niños y jóvenes que no alcanzan la mayoría de edad.

Pero más allá de entrar a buscar responsables a ese tema, de analizar el Código de la infancia y la adolescencia y de buscar penas más fuertes, están las razones por las cuales se vienen presentando situaciones de este tipo, porque se trata de atacar el problema y no sus causas. ¿Qué tuvo que haber pasado para llegar este punto? Muchas personas acusan a la justicia, a las series de televisión y hasta a las películas sobre narcotráfico, donde el malo de alguna forma es el que nadie quiere que sea capturado por las autoridades.

Pero tal vez lo que nos ha faltado es que nuestro Gobierno invierta realmente en nosotros, en todos, ricos y pobres. Somos una sociedad con crisis de valores, falta de afecto, sin educación, hijos de modas, circunstancias y de lo fácil. Cuando se habla de inversión social se confunde con la entrega de mercados a la gente, casas diminutas o con las brigadas de salud que en época electoral llegan a los barrios populares y sectores deprimidos de las ciudades, pero en realidad no existen acciones que se hagan pensando en el bienestar de las personas. La presencia del Estado a nivel social no se siente.

Como dice uno de los personajes de la película “La vendedora de rosas” de Víctor Gaviria, “Para qué zapatos si no hay casa”. Nosotros diríamos en este caso “para qué queremos grandes inversiones en parques, puentes, vías y grandes obras si no podemos disfrutarlo”. Para qué estudiar, querer superarnos y esforzarnos si nos pueden matar por robarnos un celular. Qué nos ganamos con tener un hermoso país, con un buen clima, paisajes y condiciones favorables, si la delincuencia no nos permite vivir tranquilos.

Estamos recogiendo lo que hemos sembrado a través de muchos años de abandono social por parte del Estado, qué podemos pedir de una sociedad en la que no se ha invertido lo suficiente y por lo contrario se ha explotado y pisoteado a través de la corrupción y desprestigio de las instituciones. Los actuales jóvenes son fruto de lo bueno o malo que se ha hecho, son el resultado de una época difícil, pero para la que no hemos hecho mayor cosa para contrarrestar. Necesitamos inversión en nosotros, en lo fundamental que es la vida y modificar nuestro comportamiento cultural.

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