#Columna: Consumiendo Lento

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CONSUMIENDO LENTO

Liderazgo new age: alguien está haciendo algo mal

 

En el vacío que es parte de un todo conformado por las redes sociales y la internet, se encuentra la capacidad de ser líder de cierta generación que, si bien habla, chatea y compra gadgets de marca, no han entendido de que se trata el trabajo 2.0. En Colombia, se sigue definiendo a los trabajadores como un cúmulo de personas que se reúnen en una oficina solo a producir, que no tienen mayor voto de decisión en la escala de valor de la compañía y que son prácticamente la pertenencia del jefe porque este, está pagando por ellos. Error, error y mil veces repetido y fallido error de liderazgo.

No hay que ir a los Estados Unidos o a Europa para conocer la realidad del trabajo actual y la tendencia generacional que existe al enfrentar alguno. Llámelos millennials o centennials, estas dos generaciones entienden una labor de productividad, como adición a uno de los espacios que completarían su vida. Es decir, el trabajo no es su vida, es parte de ella. Muy irónico entonces parece escuchar a personas catalogar a estas generaciones como “perezosas, faltas de compromiso, apáticas, facilistas” cuando en el mundo y ante las narices de todos, se ve que son absolutamente lo contrario.

¿Cuántos jóvenes se inscriben en iniciativas para salvaguardar el planeta sin un peso como pago, cuántos siguen a políticos por donde vayan sin un incentivo fijo, cuántos hacen recolección de dinero por otras personas y sus causas sin recibir nada a cambio, y, por último, cuantos se vuelven los mejores estrategas de redes sociales para marcas que les incentivan solo la creatividad, con un buen copy, una buena imagen o una buena finalidad y con muy pocas posibilidades de tener algo a cambio? Yo le digo la respuesta, casi todos, porque lo que tienen estas dos generaciones es que, si les vendes un ideal y no les impones un mandato, van a ir a muerte con el ideal y van a despreciar la imposición.

 

Aquí es claro que los “sabiondos” que creen que entienden la dinámica de las redes y la tecnología, se olvidan que entenderlas no es suficiente, si no creas el valor, la razón y el motivo del porqué te quieres hacer entender.

 

No es difícil de entenderlo, no es de tratar a los millennials y a los centennials como bebés y está muy lejos todo de la plata. Aquí es claro que los “sabiondos” que creen que entienden la dinámica de las redes y la tecnología, se olvidan que entenderlas no es suficiente, si no creas el valor, la razón y el motivo del porqué te quieres hacer entender.

En el futuro que se planteaba en las películas y series de los 80 y 90s, todo se fundamentaba en que los robots eran unas supermáquinas con capacidad de doblegar y reemplazar a los seres humanos por su perfección al hacer una tarea y su nula afectación con jornadas laborales extensas. El futuro y el presente es totalmente diferente, porque, aunque si acertaron que las máquinas son más rápidas y eficientes, las máquinas no tienen la capacidad de discernir realmente con la pasión y la razón. El futuro está en los que son seres humanos con sentimientos de valor y no con los que se dejaron convertir en máquinas… Total, en el terreno de las máquinas, ellas lo hacen mejor. Está claro pues quien sirve y servirá.

 

Autor: Juan David Garzón
@Juandescribe

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