#Columna: DOLOR Y PERDÓN

#Columna: DOLOR Y PERDÓN

DOLOR Y PERDÓN

A propósito de los comentarios generados en redes sociales por la pérdida de la Selección Colombia en la Copa América 2019, me hace pensar en algo. Colombia es un país que tiene marcada la guerra como la gran huella de su historia, no por algo el expresidente firmó el acuerdo de paz. Muchos estuvieron de acuerdo, muchos más se opusieron. Pero más allá, surge la pregunta del millón, ¿se puede perdonar años de violencia e injusticia?

La cifra dice que llevamos un poco más de 50 años de guerra continua, guerra que transciende más allá de su propia definición. No quiero centrarme en solo nombrar algunos personajes que son conocidos. Aquí hoy voy por todos, desde el más cruel hasta aquel cuyo acto es considerado “el menos violento”.

Una de mis perspectivas, la más racional quizás, es la de no aceptar perdonar, ni compadecer, ni de apoyar a alguien que ha hecho daño por más justificado que sea su acto. Mi razón me grita de bruces que cómo diablos voy a perdonar a alguien que se atreve asesinar, a quien se atreve abusar sexualmente, a quien no le importa pasar por encima de principios y valores, a quien por conseguir poder llega a tomar medidas extremas, A quien no le importa destruir familias y vidas inocentes, a quienes impulsan el odio y la venganza. Cómo yo puedo perdonar atrocidades que se viven a diario en cada lugar de cualquier ciudad de este país y en donde los que más sufren tienen que callar. Mi razón me pide a gritos no olvidar aquellas barbaries que han generado tanto dolor.

Mi otra perspectiva y quizás la más humana, deja que mi razón estalle y luego se calme un poco para luego decirme: -oye Diana, no te has puesto en los zapatos del otro, ¿acaso tú conoces las razones por las cuales estas personas han actuado o han concebido aquellas ideas tan macabras? ¿Sabes tú los motivos?… (mi razón entra de nuevo en escena y afirma: (no hay motivo justificable de ninguna manera) –es verdad, pero son seres que por naturaleza quieren el control de lo que sea. Quieren controlar absolutamente todo, aunque lo nieguen. Existen razones que llevan a estos sujetos a cometer actos que generan dolor a otros, y créeme, investiga los orígenes de estas personas, ricas o pobres, entérense y conozcan el porqué de sus creencias y convicciones y hallaran la respuesta.

Querido amigo lector, lo sé, con la última parte no estás de acuerdo, pero así funciono yo, aun para mí, mis dos perspectivas entran en un debate y es que, si me pongo a reflexionar, ambos lados tienen sus argumentos muy válidos.

¿Por qué entonces el título de este espacio?, porque somos humanos, la guerra no está desde hace solo 50 años, eso va desde el inicio de nuestra racionalidad y ahora es nuestro turno, seamos quienes somos, nos toca decidir si seguimos por la misma dirección del dolor o si tomamos la dirección del perdón.

Cuesta creer que nos toca decidir, aun cuando tal vez, la guerra no ha tocado a nuestra puerta, pero lo cierto es que hoy, en esta era con la masificación a través de lo digital inherentemente somos parte de la sociedad que se ve afectada indirectamente por la violencia.

 

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