#Columna: El ser humano digital, la depresión y el acoso

#Columna: El ser humano digital, la depresión y el acoso

El ser humano digital, la depresión y el acoso

¿Qué quiere decir alguien cuando habla de depresión? ¿Por qué parece que el fenómeno se vuelve más presente que nunca?

En tu hogar el tema de la depresión puede ser tabú, prohibido, bastante conocido o mal interpretado; y no es un privilegio tener tantas posibles perspectivas, pues una mala práctica para combatir estas alteraciones psicológicas, pueden terminar en desastres, en suicidios.

Así como ocurrió recientemente con Desmond Amofah, un youtuber de videojuegos estadounidense, que anunció públicamente a través de uno de sus videos y con palabras contundentes: “No sé qué me espera al otro lado, pero estoy listo para enfrentarme a ello.”

El otro ser humano

Con las actualizaciones tecnológicas surgen nuevos campos de estudio, nuevos desafíos y también nuevas problemáticas. Por eso, en los últimos años se ha reforzado un concepto que hace un par de décadas no era tan relevante: el cíber acoso.

Hablamos de un acoso generalizado, sin tregua y, muchas veces… sin rostro.

Las redes sociales son como una máscara totalmente personalizable, y el Internet es el proveedor de recursos, el complemento perfecto, del que puedes buscar fotografías de cualquier persona y conocer mucho sobre sus vidas.

Cualquiera puede crear una cuenta falsa en cualquier red social y hacerse pasar por alguien más: lo que para muchos es evidente, para otras personas resulta difícil de diferenciar.

En últimas, las redes sociales también sirven como una herramienta de anonimato y, por lo mismo, como un instrumento de valentía. Como no expones tu identidad, la libertad de comentar y decir lo que quieras es peligrosamente amplia: no tienes nada que perder.

Las consecuencias del otro ser humano

En mis años de ‘exploración digital’, los comentarios de las publicaciones en redes sociales son uno de los elementos que más me llaman la atención, porque creo que son la fuente real del cíber acoso en nuestros días, como ocurrió con Desmond.

El chico adquirió un estatus de celebridad entre la comunidad ‘gamer’ gracias a su contenido, lo que también le garantizó un mar de críticas de todo tipo, y algunos comentarios más que desagradables. Pero el problema no recae en su fama, sino en unos cuantos personajes de la comunidad.

La historia corta se remite a los comentarios tóxicos que recibía Desmond en cada video, con críticas destructivas y que, aunque no incitaran directamente, eran un camino al suicidio, basándonos en las reacciones del youtuber.

Desmond comenzó a demostrar síntomas de depresión y otros trastornos mentales, y adoptó actitudes que apuntaban a lo que ocurría detrás, alejando a las personas que se preocupaban por él, como admitió en su último video, prácticamente su carta de suicidio.

Precisamente ese anonimato que nos llena de agallas para llenar de vulgaridad el contenido digital nos hace más daño como sociedad del que pensamos.

La libertad es tanta, que nos perjudica, porque al no existir límites y/o control sobre lo que comentamos en internet, algunos personajes abusan de ello y lo explotan como una cruzada personal.

No olvidemos que detrás de la pantalla hay un mundo que nos conecta, y que nuestras palabras también tienen consecuencias.

 

Escrita por:

Camilo Vanderhuck

Instagram: camivan_der

Facebook: https://www.facebook.com/Camivander

 

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