#Columna: INMORTALIDAD

#Columna: INMORTALIDAD

#Columna: INMORTALIDAD

Existe un vivo deseo en la historia de la humanidad y quien diga que no, es porque está viviendo o ha vivido en vano. INMORTALIDAD, Sí, esa palabrita que nos aventura a crearnos y recrearnos en un mundo de ensueño y en donde de chiquillos nos apropiamos tan fácilmente del concepto, que incluso en nuestros juegos, representamos el papel de un ser inmortal.

En muchas ocasiones nos preguntamos ¿qué es inmortalidad? y es entonces donde empieza nuestra mente a repasar aquellas ideas de clase de historia, religión, ciencia, matemática e incluso, aparecen en nuestra pantalla mental aquellas películas de hombres y mujeres con superpoderes, en donde sus hazañas tienen un propósito mayor.

Y quién no quisiera ser inmortal, vivir eternamente, en donde el tiempo y  el espacio no existen. Para algunos, inmortalidad es la continuación de la vida más allá de la muerte, dejando muy poco claro que sucede luego.  Para otros, es el planteamiento de que existe el alma inmortal y para tener vida como humano debe asociarse con un cuerpo. Para otros pocos es el elixir de la juventud.

Pero más allá de un simple concepto vago se esconde algo más grande, una idea, una creencia, una convicción. Todos en algún momento y sin excepción, dejaremos esta vida y este cuerpo tal y como lo conocemos. Es allí, donde la inmortalidad disfraza de alguna manera nuestra limitante como ser vivo y como ser humano. Disfraza el miedo, esa sensación tan conocida por todos y tan poco hablada que caemos en estados de insatisfacción pura.

Una muy pequeña parte de nosotros, anhela dejar de existir para acabar con este viaje que es la vida, en donde la demanda de infelicidad es pan de cada día. Donde la parte de ser humano se volvió tan poco común, que en muchas ocasiones parecemos que no encontramos nuestro camino de regreso. Pero, existe esa ansia mucho más grande por vivir, por querer ser parte de algo considerablemente más grande, por intentar marcar una diferencia.

Hoy, cerca de mí, hay un hombre que según él, tiene muy poco que ofrecerle a la sociedad. Me preguntó si se ha dado cuenta de que su sonrisa alegra a una mujer que esta perdidamente enamorada. Por otro lado, un padre primerizo con su pequeño bebé juega a lanzarlo al aire. En otra esquina del escenario, un señor de tercera edad en compañía de una mujer muy joven, hablan acerca del destino, de Dios y la vida misma. ¿Acaso todos ellos no se dan cuenta de qué cada respiro es un bello momento inmortal? hoy puedo decirte algo querido amigo lector, justo ahora en donde estás, con quien estás y lo que haces te hace inmortal. Para mí, la inmortalidad es mi faro y vivir en el recuerdo de otros, es mi barco.

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