¿Dónde está la gente joven?

Desde hace un año, fecha en la que comenzaron las marchas oficiales para pedir por la liberación de los secuestrados y rechazar principalmente los crímenes de lesa humanidad cometidos por las Farc, se impuso la moda de la camiseta que llevaba el lema de ‘No más secuestros, no más Farc, libérenlos ya’.  Hoy, después de tanto tiempo, aun  conservo esa misma camiseta que compré para salir a las calles cada vez que anuncian que todo el pueblo colombiano y el mundo en general debe salir a marchar; lo curioso es que esta mañana cuando me dirigía hacia el foro de aniversario de la marcha del 4 de febrero pensé mucho si me la ponía y decidí cambiarla por una polo de rayas azules y blancas. Quizás fue porque como iba a estar sentado la mayor parte del tiempo y poca gente me la vería pues no había motivo para exhibirla a menos que fuera a marchar, pero hasta donde tenía entendido eso no iba a pasar.

Al igual que la camiseta simboliza la lucha del país en contra del secuestro, los jóvenes simbolizamos la iniciativa de un grupo de personas que se unieron a través de Facebook y formar lazos de unidad en pro de una misma causa: ‘No más secuestros, no más Farc, libérenlos ya bla bla bla’, por lo menos ese fue el argumento utilizado por muchos de los panelistas del foro desde sus distintas ópticas. Sin embargo, bastó con detenerse a observar el recinto y entender que era un evento con participación en su mayoría de gente adulta, donde no había un solo panelista joven, así los creadores de la iniciativa se les llame jóvenes, a menos que en tan sólo un año hubieran aumentado unas décadas. Vale la pena resaltar que si hiciéramos una encuesta en las calles de determinadas ciudades la gente joven está dispuesta a hablar, opinar y anhela ser escuchada, porque finalmente el tema nos toca de una u otra manera.

Si en verdad la iniciativa fue y sigue siendo de los jóvenes, ¿por qué hoy no están presentes?… La falta de pronunciamiento por parte de los grupos juveniles de cualquier índole y del particular en sí, demuestra que este tipo de iniciativas realmente no son realizadas por ni para gente joven. Básicamente hemos venido siendo utilizados como imagen publicitaria de causas, sin ánimo de demeritar lo que hacen,  creadas  a partir de un selecto grupo de personajes que simulan entendernos, pero cuando ingresan a un escenario juvenil no saben qué hacer  o cómo reaccionar. Consideran que tienen el derecho de hacerlo porque han vivido un buen sinnúmero de experiencias formales, sin embargo, no han entendido que el joven se caracteriza por vivir sin tanto reparo, justamente es ahí cuando el pasar del tiempo y los errores terminan convirtiéndolos en adultos, es decir, dignos candidatos para participar o ser asistentes de esta clase de eventos.

Hace un año, la gente de El Clavo en su columna de Clavitorial se preguntó ¿Y después de la marcha qué?, hoy me atrevería a decir que tengo la respuesta: el foro.

Está bien que los altos mandos de hoy busquen la paz, pero que en verdad  involucren a los jóvenes, o es que acaso ya olvidaron que en unos años muchos de estos que hoy aíslan serán los que gobernarán al país y por ende, posteriormente los aislarán a ellos, lo vicioso es apetecido.

Que no tomen en cuenta al pelado es pasable, y a lo mejor ni duele, pero que no tomen al viejo, qué tanto les duele ¿…?. La guerra comienza desde ahí y no desde el monte como muchos piensan.

Menos protagonismo y más participación es lo que el país en verdad necesita.

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