Ecuaciones asesinas

Ecuaciones asesinas

 

Cuando era pequeño, un adulto me dijo que el cubo Rubik no era más que un sistema de ecuaciones matemáticas. Esa vez, yo solo asentí con la cabeza, tomé el rompecabezas mecánico en mis manos y comencé a darle vueltas. Nunca le vi las ecuaciones por ningún lado, pero hice caso, pues se supone que una persona mayor siempre sabe más que uno. “Un sistema de ecuaciones”; atesoré esa frase en mi memoria para algún día soltársela a alguien, digamos, en un coctel, y dármelas de listo.

Hace poco leí una noticia sobre un robot que había resuelto el cubo, es decir, dejar todas sus caras de un mismo color, en 0.38 segundos. No entiende uno cuál es el fin de ese tipo de experimentos. Tampoco sabemos cuáles son los sentimientos de SungBeom Cho hacia ese robot en estos momentos. Cho es un Professional Speedcuber de 23 años, que ostenta el récord humano de solución del cubo Rubik, con un tiempo, para nada despreciable, de 4.59 segundos, pero que lamentablemente evidencia que Cho es casi 13 veces más lento que su contendor tecnológico.

Mo Gawdat quién hasta hace poco fue el director de Google X, la fábrica de innovación de Google encargada de hacer investigaciones sobre robótica, cree que todo lo que hemos visto en las películas de ciencia ficción, son ahora hechos científicos que están más cerca de ocurrir de lo que creemos.

Gawdat quiere crear consciencia sobre la inteligencia artificial. Cuenta que esas máquinas y robots que el hombre ha inventado están desarrollando una inteligencia parcial que sobrepasa la inteligencia humana. “Ellos(as) ven mejor, escuchan mejor e incluso, algunas veces, razonan mejor”, afirma el científico.

También habla sobre la “singularidad” ese momento en el que vamos a crear una computadora más inteligente que cualquier ser humano; una instancia en el tiempo en la que no vamos a ser capaces de prever el futuro de la tecnología, y en la que los robots van a poder solucionar cualquier tipo de problema o, mejor aún, quizá decidan que el verdadero y gran problema es la raza humana. Se estima que esto se dará, mas o menos, hacia el año 2029, y que para el 2049, la inteligencia artificial será un billón de veces más inteligente que los humanos.

Gawdat es consciente de que la revolución tecnológica que vivimos no tiene marcha atrás, y se pregunta: ¿Cómo aprenden esas máquinas? La conclusión a la que llega es que lo hacen construyendo patrones a través del conocimiento que tienen a la mano, pues son como esponjas que absorben y replican todo lo que ocurre a su alrededor.

Los robots aprenden observando, pero ¿qué es lo que observan justo ahora? agresiones en redes sociales, violencia, guerras, codicia, etc. ¿Cuánto tiempo tenemos para cambiar nuestras conductas, y que los robots aprendan otros comportamientos?

 

 

Autor: Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

@Vieleicht

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