El Panini, una ilusión perdida

El Panini, una ilusión perdida

 

Este 2018 es un año lleno de eventos importantes.  Hace poco me enteré de la aparición de una grieta en África que mide más de 15 metros de ancho y varios kilómetros de largo, y que amenaza con crear un nuevo continente, aunque eso ocurrirá en 10.000 millones de años, así que, digamos, podemos estar tranquilos, pues nos estamos yendo a pique en cámara lenta.  Vienen también las elecciones presidenciales, que si derecha, izquierda, centro, arriba, abajo, todo un meneíto político; que ese candidato dijo, este otro prometió, etc. una época perfecta para indignarnos con quién no comparte nuestro punto de vista.  También es el año del mundial que, como siempre, viene acompañado de su álbum, pasión de muchos que no comparto.

Un amigo se jacta de haber llenado los últimos cinco, y ahora que se encuentra fuera del país, su novia le va a hacer el favor de llenárselo, eso es amor. Otro me cuenta que, cuando trabajaba en una empresa de estadística, con la ayuda de pronósticos estudiaba la cantidad de láminas repetidas que podían salir a medida que iba llenando el álbum, eso, según él, es ñoñera.  

El fin de semana pasado, de camino hacia un restaurante, vi a lo lejos un hombre, de unos 40 años, en la mitad de la calle batiendo algo en sus brazos. ¿Quién es?, ¿acaso hace campaña política? Cuando lo tenía cerca, caí en cuenta que lo que tenía en sus manos era el álbum del mundial, y que no se cansaba de gritar: ¡Panini! ¡Panini! ¡Panini!

Le pregunté por el precio.  El hombre, sin dejar de batir el álbum como una bandera y falto de aire, me respondió: “La caja cuesta $218.000 y le encimo el álbum”.  Le di las gracias y seguí de largo.

A media cuadra me encontré con otro vendedor, esta vez un hombre joven.  Le hice la misma pregunta, para saber si había diferencia de precios con su competidor más cercano.  Me respondió que el álbum cuesta $6000 y la caja también $218.000 “¿Y el sobre?”, le pregunté, “$2100”.

También le di las gracias, y mientras me alejaba, gritó a mis espaldas: “Estoy en esta misma esquina de lunes a sábado.”  

¿Cuánto dinero se necesita para llenar el álbum?, ¿Cuál debe ser la inversión en sobres y láminas sueltas luego de comprar la caja? No lo sé, pero cada vez que llega la época del mundial recuerdo esa ocasión cuando era pequeño y mi hermano lo estaba llenando.  Esa vez tenía algo de dinero y decidí comprar unos sobres para ayudarlo. Cuando llegué a la casa, se los mostré con mucho orgullo y emoción. Luego de abrirlos, todas, aún recuerdo la rabia y el llanto de esa ocasión, todas las berracas monas salieron repetidas.   

 

Autor: Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

@Vieleicht

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