Era sólo morbo

Era sólo morbo

Es una lástima que tantas fotos de mujeres desnudas que vemos por internet, televisión y cine nos haga perder la capacidad de sorprendernos ante la belleza femenina. Durante muchos años Natalia París fue la mujer más hermosa que la publicidad nos podía vender y ella, a su vez, era el argumento de venta de las marcas que las contrataban: Cerveza Cristal Oro, Reindeer, Simphony, etc.  Entonces, tener la oportunidad de verla en pelota era el sueño de todo medio de comunicación.

Muchos relacionan el morbo con los desnudos y nuestra cultura machista nos enseña que ser morboso es cosa de hombres.  Yo pienso que todos, absolutamente todos somos morbosos, unos en mayor o menor proporción, pero todos por dentro tenemos algo que nos impulsa a querer ver más de lo que se nos permite.

Ese morbo es promovido por los medios, quiénes nos educan y luego nos piden la lección en la caja registradora para que compremos todo lo que ellos nos dicen. Daniel Samper Ospina sí que sabe de eso y con SoHo ha logrado grandes polémicas y por lo tanto grandes ingresos. Lo logró cuando  hizo el desnudo con los personajes de la última cena, donde Jesús era Alejandra Azcárate,  entonces se le vino encima la iglesia, y gracias a eso le despertó el morbo a todo el mundo para saber qué es lo que habían prohibido. Luego vinieron Amparo Grisales y el Tino, quiénes según el mismo Samper, eran los únicos casos en los que se había pagado por una empelotada en su revista.

Es así como durante mucho tiempo SoHo, Semana, Caracol y todo su grupo de medios y aliados le han hecho bombo a la empelotada de la paisa Natalia París, quién había prometido no empelotarse hace mucho tiempo, cuando valía un billete. Entonces Natalia se empelotó para la edición de agosto y la revista le dedicó 80 páginas entre poemas, piropos, artículos, una entrevista y muchas fotos de la paisa en bola.

Pues el morbo me llegó a su fin con la portada, listo, ya le había visto las tetas. Efectivamente las tiene más pequeñas, como lo decía la farándula, pero ya. Natalia París ya no es la sensación de antes. Si esto hubiera pasado hace unos 10 años sería un atentado contra mis pensamientos y contra mi cuerpecito, pero ya no. Uno se aburre de ver tantas fotos de la misma vieja en bola, sabiendo que hay unas más buenas y mejores en este momento. O mejor dicho, ya no está de moda y el morbo también es de moda.

Demasiado bombo para eso, hay que admitir que la vieja es una mamasita y las fotos son una chimba, pero ahí no pasa nada. Es lo mismo que cuando le dicen a uno que le van a  presentar a la súper vieja, la vara con la que se mide sube bastante, tanto que tiene que ser una cosa de otro mundo para que iguale a la de la expectativa.

Por eso lo de Natalia era sólo morbo, no era algo más profundo, cosa que uno esperaría de otras “chimbitas” de la farándula como Valery Domínguez o Isabella Santodomingo, que aparentemente piensan y verlas en pelota va más allá de culo y tetas. De esta forma finaliza para mí el capítulo de Natalia París, ya puedo morir tranquilo, sale de mi lista y de mi carpeta en el disco duro. Ya no hay nada más que ver a pesar del esfuerzo de los periodistas de SoHo. No creo que la hayan sacado del estadio, pero definitivamente fue un hit mediático.

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