Juguemos al burrito

Juguemos al burrito

Juguemos al Burrito

Científicamente, en los estudios básicos de mecánica analítica para ingenieros, en la física o en otras áreas del saber, se define “el momentum de una fuerza respecto con un e]e que es perpendicular a la línea de acción de la fuerza, como el producto de la magnitud de la fuerza y la distancia perpendicular desde la línea de acción de la fuerza al eje”.

El primero en reconocer el significado de este concepto fue el célebre pintor, escultor e ingeniero italiano Leonardo Da Vinci (1452-1519). Aplicando más conceptos de mecánica analítica, se llega a los siguientes modelos matemáticos que relacionan y explican las condiciones de equilibrio en el burrito, para que se pueda jugar en equipo:

£M o = 0 Sumatoria de Momentums de fuerza = 0
Para que haya equilibrio entre los dos jugadores, situación ideal para que jueguen suavemente y por largo tiempo, debe cumplirse Fp * dp = fA, * DA
Donde, Fp = Fuerza de los conocimientos del Profesor y dp = Distancia desde el pivote del burrito hasta la línea de acción del Profesor
fA, = Fuerza de los conocimientos del Alumno y DA, = Distancia desde el pivote del burrito hasta la línea de acción del alumno.

Todos hemos jugado al balancín, o “burrito ” como se conoce en Bogotá y el Valle del Cauca, o “gato sube-gato baja” como le dicen en Popayán. Este juego entre dos personas se desbarata cuando uno de los jugadores hace mucho más “Momentum de fuerza ” y da “mantequilla” golpeando la punta de su puesto contra el suelo, lo que da como resultado que el otro actor “salga disparado y vuele al aire”.

¿Por qué sucede esto? Si aplicamos conocimiento científico, la respuesta va más allá del empírico logrado al azar; por medio del conocimiento científico, trascendido el fenómeno, se conocen las causas y las leyes que lo rigen. Conocer que “no hay equilibrio en un juego de burrito” no es conocimiento científico; só1o lo es, si se explica relacionándolo con sus causas y con sus leyes.

EL PROCESO DE ENSEÑANZA- APRENDIZAJE

Ahora bien, la analogía entre el .juego del burrito con el proceso de enseñanza-aprendizaje, principal razón de ser de la comunidad educativa Javeriana, contribuye a comprender cómo obtener los mejores logros en la interacción profesor- alumno. El alumno viene a la Universidad a aprender, a construir sus conocimientos profesionales y el profesor a enseñar, a ser su facilitador y ayuda para que los construya. “Debemos ser un equipo”.

Sin embargo es frecuente que alumno y profesor se aparten, que no jueguen, que no logren sus mutuas intenciones,

Reflexión

Mejoremos continuamente nuestro equipo Alumno-Profesor.

Conviene, entonces, que reflexionemos tanto Alumnos como Profesores sobre qué hacer para tomar medidas correctivas, o mejor todavía, medidas preventivas que eviten situaciones tan corrientes, en las que prevalece el Profesor que sólo trata de “demostrar que lo sabe todo”, no escucha los intereses del Alumno y no le permite el mayor brazo de palanca de comunicación.

En este caso, si Fp ( ,FAY DA (dp1 no hay equilibrio. La “Gran Fuerza” de los aparentemente mayores conocimientos del profesor que los del alumno, “lo espantan”, “no se involucra en el proceso”, presta poquísima atención, se desconecta y finalmente, ” sale por los aires”. El Aprendizaje y la construcción del conocimiento por parte del alumno son ineficaces puesto que el profesor no propició el logro de sus objetivos.

Lo contrario, también es contraproducente para el éxito del Proceso Enseñanza-Aprendizaje. Aún cuando es deseable que los conocimientos del profesor sigan siendo mayores que los del alumno a fin de que inspire confianza, si los del alumno son demasiado insuficientes, no investiga, tiene poca motivación para su formación profesional, es apático hacia su participación activa, la Enseñanza para él y para el resto de compañeros resulta precaria.
Finalmente, para que alumnos y profesores seamos un real equipo, en el cual aportemos cada uno lo mejor de sí, es útil la técnica del Ciclo P.H.VA de Edward Deming:

Planeemos nuestro trabajo, Hagámoslo, Verifiquemos como lo hicimos y, lo más importante y que casi no ocurre, actuemos, o sea, retroalimentémonos, preguntémonos mutuamente “qué mejorar en las etapas anteriores”. Invitémonos a ser más proactivos que correctivos y adquiramos el hábito de “mejorar continuamente”.

Proceso de enseñanza – aprendizaje
Por: Alberto Fajardo B.
Profesor de Ingeniería Industrial
Afajardo@Júpiter.ujavcali.edu.co

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