Me mamé de mi carrera ¿Ahora qué estudio?

Me mamé de mi carrera ¿Ahora qué estudio?

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Empecé la Universidad justo tres meses después de finalizar el colegio, entré con el mayor entusiasmo, convencido de que la carrera que había elegido era la que quería desempeñar durante el resto de mi vida. Estudio Derecho, emprendí hace cuatro años esta carrera. Me faltan dos semestres para terminar materias, y no he perdido ni una asignatura, hasta ahora.

Hoy creo que es una de las peores decisiones que he tomado; no recibí de mis papás nunca coacción a estudiar esta carrera. Una noche sentados en el balcón de la casa, cuando cursaba grado décimo, me preguntaron: “Qué quieres estudiar?”
les dije sinceramente que no sabía, pero que me veía en un área que abarcara humanidades.

Después de esa noche, comencé a cuestionarme en qué era bueno; mis notas del colegio en Biología y Química eran pésimas, con el profesor de Español firmé un acta en la que me comprometía a no entrar de nuevo a su clase, y a cambio, recibiría un Aceptable al final del año académico, perdí siempre Artes, fui bueno en Ciencias Sociales, Matemáticas y Física. En las dos últimas gastaba bastante tiempo desarrollando los talleres, sin embargo, sabía que a pesar del tiempo invertido, me apasionaban las Ciencias Sociales.

Desarrollé aproximadamente tres talleres de orientación académica, ya con la idea fija de que sería Derecho. La imagen que tenía de esta carrera iba mucho más allá, recuerdo perfectamente que soñaba con ser juez de una Corte Internacional, o de ser fiscal. La meta era alta, fue algo que me inculcaron: “Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr”. Afortunadamente tenía los recursos económicos para entrar a una universidad privada, el primer sueño, el de acá, el cercano, lo había cumplido, había podido empezar a estudiar en Bogotá la carrera que quise.

La mejor anécdota que recuerdo durante mi recorrido a volverme un abogado más en este país de veinticinco mil leyes, me la contó un profesor de Procesal laboral; el tipo tiene maestría y cursa actualmente doctorado, es costumbre en la mayoría de los estudiantes solicitarle asesorías o ayuda en algún tema que esté adelantando en su trabajo; que para el caso era un dependiente judicial de un juzgado laboral: Le pidió ayuda en un proceso que le había asignado el juez de su dependencia, y resultó ser de una empresa colombiana que el profesor, el mismo al que le estaban solicitando ayuda, representaba. Y me pregunté después de escuchar día a día la infinita cantidad de escándalos que tiene la podrida rama de la justicia colombiana: ¿podría estudiar treinta años de mi vida, para que un estudiante mío sea el que decida qué es lo justo y qué no?

Cuatro años me bastó para darme cuenta que esto no es lo mío, la gente suele decir que cómo no lo supe desde el primer semestre, por el contrario, pienso que es cuando se estudia bastante la carrera, cuando se puede decir que es esto lo que me apasiona o no. Hace tres semanas le comunique a mis papás que estudiaría Literatura, crear arte, eso quiero.

No fueron cuatro años perdidos, ha sido durante este período de tiempo en el que me he conocido realmente, a pesar de la presión social que existe, he tomado la firme decisión de dedicarme a otra cosa profesionalmente. Comprendí que no puede ser el rendimiento académico durante el colegio el determinante único de una de las primeras decisiones importantes que se deben tomar en la vida. En muchos colegios de Colombia, las materias que se ven son limitadas, las mismas de siempre y en otros ni si quiera se brinda una asesoría previa al momento de escoger carreras universitarias.

Considero erróneo el criterio que aconseja fijarse en la situación del mercado laboral de la carrera a escoger. Existen factores muchísimo más importantes al momento de elegir profesión, hay que sacarse de la cabeza el rendimiento académico; el desempeño de una asignatura depende de muchas variables, y sacarse un insuficiente no debe ser motivo para creer que no es eso en lo que se puede y quiere ser bueno.

Es esta, una carta abierta para todo aquél que se encuentre decidiendo la carrera que desea, y para todo aquél que se equivocó, como yo, al tomar la decisión. Pocas veces en mi vida he llegado a sentir felicidad comparable, al empezar a hacer lo que finalmente estoy seguro que me apasiona y gusta.

 

Escrito por Juan Sebastián Cubides Salazar   @Jcubidescs

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