Nerds, vagos y otros prejuicios escolares

Nerds, vagos y otros prejuicios escolares

Ilustración de Darío Bolívar

Ilustración de Darío Bolívar

Nunca olvidamos a los personajes clásicos del colegio

¿Existe un lugar más lleno de prejuicios que el colegio? Todos pasamos por esta larga etapa de nuestras vidas, algunos mejor librados que otros. Y es que 11 años para algunos se convierten en 12, 13 y hasta 14. Compartir un mismo espacio se presta para segmentar el salón en grupos y establecer prejuicios con relación a los otros. Lo mejor que puede sucedernos es pasar desapercibidos. Si hablamos de los personajes del colegio la lista es larga y nutrida, los clásicos de esa memorable época son:

Los nerdos: la historia nos dice que, generalmente, él o ella son poco agraciados. Si tienen gafas son el paquete completo, el cliché por excelencia. Tienen el cuaderno con los apuntes perfectos de todas las clases; son los preferidos del profesor y cuando éste hace una pregunta y en el salón reina el silencio, ellos no dudan en levantar la mano y responder de la manera más elaborada, usan sinónimos raros para cada palabra. Les encantan las sagas como El Señor de los Anillos, Harry Potter y Crepúsculo, se han leído todos los libros. No suelen tener mucha vida social.

Los vagos: en su mayoría son hombres y generalmente son los más lindos. Estos personajes suelen aprovecharse de su encanto para conseguir ayuda de las nerdas. Les endulzan el oído a cambio de que les ayuden con trabajos y tareas. Suelen tener una actitud desafiante hacia los profesores. No falta los que tienen grupito de rock.

Las lindas: aquí no hay que explicar mucho, sus atributos físicos saltan a la vista. Las tildan de brutas, tontas y huecas. Usan la falda del uniforme tan arriba que dejan poco a la imaginación. Suelen andar con un termito de agua en la mano. Sin duda alguna quedan muchos otros en el tintero, los alternos, los emo, las mostronas y otras etiquetas. A muchos nos los encontraremos en un futuro sin rastro alguno del rótulo que alguna vez los caracterizó. El punto es no dejar que nuestros prejuicios nos impidan conocer a gente maravillosa, rompamos los muros y dejemos de lado los clichés, en últimas, en la diferencia está el placer.

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