#Temática: Una tula en Chile

#Temática: Una tula en Chile

UNA TULA EN CHILE

Sobreviviendo al modismo chileno

 

Los chilenos son reconocidos por “alterar” de forma notable el idioma español. Más que su acento, el cual resulta complicado de descifrar para un colombiano, son muchas las palabras o expresiones que lo pueden dejar a uno viendo un chispero por lo que significan… o por como suenan. Hay unas muy famosas: callampa, el chino tuerto, tripa viva, pico, nepe, mazo, pito, corneta, el amigo… todas significan una misma cosa y usted y yo sabemos cuál es.

¡Pues bien!, comenzaba mi primera semana de colegio en Talagante, ciudad provincia de Santiago de Chile. Había llegado con 14 años y un diccionario colombiano guardado en mi cabeza, el cual no hace falta mencionar. Fue todo un reto entender el español chileno los primeros días, además, por la rapidez con la que hablan; sin embargo, en un par de semanas ya era capaz de llevarle el ritmo a una conversación sin interrumpir constantemente pidiendo que me repitieran lo último que dijeron… eso fue hasta la primera semana de colegio.

Una “Miss” o profe, como las conocemos acá, me acompañó desde la entrada del colegio hasta el salón que me habían asignado. Las clases habían empezado 15 minutos antes y no había un alma en los pasillos. Antes de entrar al salón tuve una descarga de adrenalina de esas que hielan la sangre por un momento; la puerta se abrió y otra Miss, que ya dictaba clase, me invitó a entrar; me paré al frente, en medio del salón, mirando de frente todos esos ojos curiosos, álgidos, sobre mí; esperé que la Miss hiciera la debida introducción y lo mejor que pude decir fue: “Hola. Soy Camilo. Soy colombiano”. Entonces, me senté y sentí calma, pues nadie parecía cotillear al respecto. Pobre inocente.

 

Hay unas muy famosas: callampa, el chino tuerto, tripa viva, pico, nepe, mazo, pito, corneta, el amigo… todas significan una misma cosa y usted y yo sabemos cuál es.

 

Sonó el timbre de cambio de clase y me convertí en un animal exótico, rodeado de ojos y preguntas. ¡Todo ocurrió muy rápido! Respondí una que otra duda, compartí algunas risas y recibí disposición de algunos de mis nuevos compañeros. Todo parecía ir de lo mejor. Ya había quedado con un par de ellos en tomar un tour para conocer el colegio y, lo más importante, la cafetería.

Llegó el momento, el timbre anunció el descanso y de nuevo todos se aglomeraron a mi alrededor, como si fuera una súper estrella de Disney. Es aquí donde debo entrar en detalle: la maleta que había llevado ese día es de esos bolsitos que normalmente usan deportistas, con dos tiritas a cada lado, bastante prácticos, una “tula”; otro dato importante es que el colegio tenía dos pisos.

Parecía que medio colegio se había enterado de que había llegado alguien nuevo y que, además, ¡era colombiano! Así quedé bautizado y desde el descanso se dirigían a mí como “el colombiano”. Tenía la atención de medio colegio encima y me di cuenta de que no había llevado la billetera. Caminábamos justo debajo del balcón del salón, frente a la cafetería, y al mirar hacia arriba vi a una compañera por lo que mi primera reacción fue captar su atención y gritarle, a todo pulmón: ¡Ve, tírame la tula!

Amigos míos, otra de esas famosas palabras que refiere al órgano reproductor masculino en el diccionario chileno, es “tula”.

 

Autor: Camilo Loaiza Van Der Huck
Ilustración: Sachico Ilustra

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