El Diario de la Rutina de un superficial

El Diario de la Rutina de un superficial

Lunes: Va a clase y se sale media hora antes. Habla de lo que hizo el fin de semana, y clava su cara en el blackberry; y si está muy sofisticado y sabe de tecnología, ha cambiado su blackberry por un Samsung Galaxy SIII el fin de semana pasado.

Martes: Va a su segundo día de clase, se queda en la cafetería de la universidad a fumarse un cigarrillo, mientras conversa con sus compañeros de clase y por supuesto con sus 200 amigos más en el BBMSN o en su facebook, toda una conferencia de la cual los demás participantes no saben que están, claro, porque todos los demás permanecen igual, con los ojos en el culo… de celular que tienen.

Miércoles: Escucha música, ve televisión, olvida la tarea que tenía de la semana pasada. Ese día no va a clase temprano, sabe que tiene que estar todo el día en la universidad (a veces voluntariamente). Normalmente ese día tiene clase de ética. Entra a clase, no presta atención porque el profesor es demasiado aburrido. Se curva en la silla y decide abrirle conversación a través de su dispositivo móvil a la vieja más linda del salón que tiene agregada. Esa que está a tres puestos de distancia, siempre entaconada y maquillada.

Jueves: Va a clase como el resto de los días, se sale diez minutos antes para empezar a planear su fin de semana con sus compañeros de clase. Finalmente cambia su estado y foto dentro de su perfil –de cuanta red social tenga–, para que empate muy bien con el comienzo del fin de semana. Normalmente pone alguna imagen absurda de esas con frases tontas y mala ortografía.

Viernes: Mira al profesor con desesperación, ya quiere salir de esa clase aburrida de números o de muchas letras, e irse a rumbear. Quiere salir con sus amigos. Ya es fin de semana. Cuando la clase termina camina por los pasillos de la universidad con la cara clavada a la mini pantalla de su caro celular, y el culo apretado por la ansiedad de irse a tomar o fumar.

 Sábado: Se levanta iniciado. La salida de ayer es sólo un aperitivo. El día de hoy se gasta lo que a ahorrado o pide más a sus papás que los sábados también se matan trabajando para pagarle la universidad. Toma el dinero, y en una conversación grupal a través de su facebook decide ir nuevamente a Menga o a la 66 donde puede ver las niñas menores de edad entran a rumbear con él.

Domingo: Ese día pasa el guayabo, y el malestar. A veces se levanta en otra parte que no es su casa, con unas personas que no son sus amigos, a veces sin su celular, y sin dinero alguno. Otras veces, que le va “menos mejor”, lo levanta el ruido del celular, ese ruido que hace cuando te envían mensajes instantáneos. Lo primero que hace es chatear y después cepillarse, corrobora que tanto hizo a través de las fotos subidas al facebook, y esperar a que la semana comience de nuevo (de vez en cuando, si le queda tiempo, adelanta trabajos de la universidad y se toma un caldo de pollo).

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