Fanatismo crónico

Fanatismo crónico

En  este país los colombianos cada vez son más fanáticos de algo, fanáticos de Uribe,  David Murcia, Walter Mercado, todos los participantes de realities como DesafíoFactor X y sobretodo los Protagonistas de novela tienen su fanaticada. No podría dejar de nombrar el fanatismo más común que siente por algún regaetonero, rockero, salsero, cantante de música popular y equipos de fútbol.

Los fanáticos son personas capaces de defender y argumentar sus opiniones y convicciones del mundo llegando la mayoría de las veces hasta los extremos. Hay muchos que se ofenden, alegan y pelean porque se meten con nuestro presidente,  después de Jesucristo en la tierra: Uribito ¡Ah y que quede claro que no me refiero a Andrés Felipe Arias sino a Alvarito!

El fútbol es la primera imagen de fanatismo que nos llega a la cabeza cuando pensamos en esa palabra; los recuerdos del estadio, con hombres que saltando sin camisa, mostrando sus tatuajes, cantando y levantando su mano derecha al ritmo de las canciones, silbando y gritando unos cuantos madrazos,  hacen vibrar las graderías del estadio. En Colombia hasta el equipo de fútbol más malo del país tiene su grupo de aficionados, que siempre están ahí, apoyando y soñando algún día en ser campeón, no los nombro por no herir los sentimientos de algunos lectores.

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FOTO:Rodrigo Ruiz - EL CLAVO

A la gran mayoría de nuestras casas, ha llegado al menos una vez, un representante de  alguna religión para entregarnos un folleto que dice cómo salvarnos, la dirección de la iglesia, los días y horarios de sus reuniones, queriéndonos persuadir, convencer y defender a capa y espada sus creencias.

La música es otro de los fenómenos que más fanáticos tiene, los que hacen lo que sea por conseguir una fotografía, autógrafo o mirada, quienes desgastan sus voces con gritos, aguantan calor, pisotones, empujones, tener la cara roja del sudor y hasta ser víctimas el robo de celulares u otras pertenencias que suelen desaparecer como por arte de magia de la maleta o los bolsillos cuando estás dentro de la multitud, y… ¿Qué se recibe a cambio? Sentir que el corazón está más agitado que de costumbre, lleno de  alegría y por supuesto la satisfacción de poder chicanear “Pude ver a “Fulano” a menos de 5 metros”.

Aún recuerdo el gran furor que desató en mis tiempos de pubertad canciones como de “Sol a sol”, en mi mente todavía están las caras de felicidad de mis amigas y mis primas contándome que fueron hasta el aeropuerto a recibirlos y despedirlos, o que se pegaron al teléfono tres horas hasta que les entró la llamada a la emisora y pudieron conseguir boletas dobles para ir al concierto.

En Facebook hay gente que no puede ver el icono “Hazte fan” porque ya están dando click, hay fanáticos de comer limón con sal, del chavo del ocho, de Hello Kitty, del América y hasta del Nestea.

Todo grupo, movimiento económico, social, cultural y hasta político, tiene su fanaticada. No es malo sentir que algo te gusta o te apasione, el problema es cuando cualquier cosa o persona por insignificante que sea, porque algo que está de moda, porque hay alguna noticia que te conmueve  y quieres apoyar a los afectados, cuando hay algo que siguen varias personas, muchas veces por muy tonto que sea, te hace convertirte en ¡Fan Number One!

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