Un estadio lleno de luces que cambiaban de color, un eco que alcanzaba varios kilómetros a la redonda del estadio, y unos fuegos pirotécnicos que iluminaron la capital antioqueña… todo esto, y mil cosas más dejó la gira de Bad Bunny por Medellín.

Por: Editorial El Clavo.

Muchas personas se ven privilegiadas de que Medellín sea la capital de la ciencia y la tecnología en Colombia, y gracias a estos logros que les ha tocado asumir con las garras, se ha convertido en una de las ciudades más importantes del país, aún después de haber sido protagonista de una época de la que ningún colombiano quiere recordar.

El hecho de que se lograra que el artista del año, Bad Bunny, hiciera dos fechas de su gira World’s Hottest Tour en Medellín y sólo una en Bogotá, es algo que dejó más que satisfechos a los ciudadanos que vieron cómo la ciudad se llenaba de extranjeros y de compatriotas de todo el país.

Daniel Quintero, alcalde de Medellín, publicó un vídeo en Twitter donde se puede leer lo siguiente “+ de 10.000 visitantes, + 90% de ocupación hotelera, + $12 millones de dólares en derrama económica” sería el estimado de lo que dejó las dos fechas de conciertos de Benito Antonio Martínez Ocasio, cantautor puertoriqueño.

La logística de los conciertos:

En temas logísticos las personas asistentes al evento quedaron bastante defraudadas. Medellín tiene muy altas las expectativas de las personas que vienen de afuera de la ciudad, y el hecho de que no hubiese controles para evitar que las personas se colaran, y que se haya hecho tumulto a la entrada del centro deportivo, dejó con un sinsabor en las personas.

Además, dentro de cada una de las tribunas, para quienes fueron a graderías, no había controles por parte de logística que evitara que las personas se cambiaran de tribuna fácilmente, lo que generó discordias y también una aglomeración importante en las partes altas de cada una de las localidades, donde incluso a las personas se les permitió sentarse en las escaleras, casi que dejando incomunicadas con los pisos inferiores a quienes estaban en sus respectivas sillas.

Así fueron las presentaciones de Bad Bunny:

A Bad Bunny le abrió un Dj local que encendió la rumba en el estadio Atanasio Girardot, quien empezó con unos clásicos del reggaetón con el que muchos recordaron su infancia, y quien terminó con los nuevos temas icónicos del género, con las canciones de artistas como Karol G, Feid, Quevedo, etc.

Cuando salió el ‘Conejo Malo’, abrió con la canción inicial del álbum de su gira “Un verano sin ti” llamada “Moscow Mule”. Aquí, las pulseras que entregaron en el ingreso de los asistentes, se empezaron a encender al unísono y luego empezaron a generar movimientos que, desde lo lejos del estadio, parecía que formaran figuras entre ellas.

Benito, además de las canciones de su álbum, quiso interpretar las canciones con las que comenzó en la música en los años del 2016 y 2017, por lo que en el concierto también hubo un poco de trap maleantoso, pero con una diferencia… los beats fueron cambiados por unos un poco más movidos, con un toque de electrónica, lo que generó algo de incomprensión por parte de los asistentes por un momento.

Algo de lo que se le puede agradecer a Bad Bunny, segundo mayor ganado de los Latin Grammys, y quien no fue a reclamar sus premios, es su humildad. En todo el concierto pasó agradeciendo a los paisas y los visitantes extranjeros por su asistencia y llenar ambas fechas. También, Benito se tomó la tarea, en un momento, de leer los carteles que, las personas de los palcos, estaban alzando con sus brazos estirados para Bad Bunny.

Además, firmó un zapato de los que sacó en colaboración con la marca deportiva Adidas, de uno de sus fans.

Pero icónicamente lo que todo el público esperaba era el momento donde Bad Bunny volara. Con cuatro grúas, realizó una elevación de unos 10 metros de altura, donde se pasó desde Oriental hasta norte, y luego hasta occidental, generando miles de bocas abiertas mientras cantaban una de las canciones más icónicas de su nuevo álbum “un coco”.

Bad Bunny está subiendo como espuma, y su cambio en personalidad y su cambio musical lo ayudaron a ver las cosas como de verdad necesitaba hacerlo. Son millones de personas alrededor del mundo que quieren asistir a sus conciertos, pero son pocos los privilegiados que pueden hacerlo; sin embargo, no se pierde la fe de que puedan participar prontamente… porque hay Bad Bunny para rato.