Andrés Felipe Ballesteros lleva desde 2014 en una cárcel del país africano acusado, sin pruebas, de tráfico de drogas. Las gestiones diplomáticas del nuevo Gobierno y la solidaridad de cientos de ciudadanos lo tiene a punto de regresar a Colombia.

Desde cuando viajó a celebrar su cumpleaños en África, en agosto de 2014, la vida de Andrés Felipe Ballesteros Uribe quedó encerrada en una cárcel de la ardiente Tanzania, donde sufrió cinco veces de malaria.

Cumplía entonces 28 años y ahora, de 35, con el silencio de dos gobiernos, una luz se enciende para regresar a Cali, donde lo esperan un hijo que cuando viajó apenas tenía 5 meses y una niña de 5.

La historia empieza en el cumpleaños de Andrés Felipe Ballesteros y su viaje a Dar es-Salam, la ciudad más poblada de Tanzania, a unas siete horas de la capital del país, Dodoma. La aventura era muestra de su afición por conocer el mundo.

Era llegar a un territorio de leyendas y elefantes. Pero al llegar al aeropuerto de esa ciudad africana, pegada al océano Índico, lo llevaron a una habitación y sintió que uniformados le regañaban, seguro, en el idioma suajili. Entendió después que lo acusaban de llevar un kilo de coca.

Al principio, pensó que era confusión y que podría seguir, morral al hombro, en la pasión por conocer esa tierra de safaris y playas, pero fue a dar a la prisión de Keko, entre más de 1.600 reclusos, a temperaturas que cruzan los 40 grados.

La prisión de Dar es-Salam, que significa remanso de paz, se le volvió infierno, donde se baña a punta de balde y les tiran la comida. A los 10 días, al escondido, pudo avisar a casa dónde estaba.

Andrés Felipe sufrió cinco veces malaria y lo rondaron el sida y el covid. El psicólogo Juan Carlos Ballesteros ha encabezado la lucha por liberar a su hermano. Así lo visitó tres veces (2015, 2017 y 2019). Los abogados le recibían dólares y nunca aportaron nada.

Andrés Giraldo, politólogo, en publicaciones y por su cuenta El Antituiter, ha recontado la historia y le indigna “que este caso no tenía eco en medios de comunicación ni en autoridades”.

Al viajar, Andrés se despidió de sus hijos Nikolay, de 5 meses, ahora de 8 años, y Valentina, quien tiene 12 años y vive con la mamá. Solo se saludaron una vez en ocho años.

Luz Nelly Uribe no ha dejado de esperar a su hijo Andrés Felipe porque “ha sido un buen muchacho y hemos sufrido mucho con lo que pasa él por allá. Esto ha sido sin poder hablar con Andrés, no lo dejan dialogar’.

Jesús Ballesteros, un policía retirado y que reside en Caldas, no ha dejado de soñar que van caminando juntos otra vez una calle. Jamás creerá que haya cometido un delito y recuerda los ratos de risas. Solo ha podido hablar una vez.

Valeria Jordán recuerda que les hacía reír cuando estaban en algún momento difícil. Para ella, es el el mejor hombre. Su hijo Nicolay tenía 5 meses cuando él viajó y, por eso, no lo conoce.

La acusación en firme se dio ese 20 de junio de 2019. En la audiencia, aparentemente el juez Hon Matupa, declaró falta de pruebas.

Juan Carlos estaba allí y alcanzó a celebrar unos minutos. Pero Andrés Felipe, quien ya entendía el idioma, supo que lo iban a recapturar.

Solo en agosto pasado apareció luz cuando la Presidencia de la República, a través del secretario Jurídico, Vladimir Fernández, llamó a Giraldo.

En un cronograma, Fernández citó reuniones con Juan Carlos Ballesteros y los ministerios de Justicia, de Relaciones Exteriores con la embajada en Kenia (África).

Giraldo dice que “en dos meses pasó lo que no había ocurrido en 8 años”.

El 7 de agosto pasado se abrió una puerta, pero se necesitaban $ 120’000.000 para la multa de salida. Giraldo lo explicó en Twitter y vino algo increíble con la respuesta solidaria. “Logramos la meta y no es necesario que sigan aportando porque sí, lo logramos. De corazón, 120 millones de gracias”.

Giraldo dedicó ese logro a su padre, el exministro de Justicia Jaime Giraldo Ángel, ya fallecido, perseguido pero siempre absuelto al impulsar el sometimiento de los capos del narcotráfico.

La Presidencia escribió que el Gobierno en #60DíasDelCambio logró un acuerdo para la repatriación del detenido en Tanzania.

La familia Ballesteros espera que se pague la multa en ese país y con el acompañamiento del consulado, Andrés Felipe haga el viaje más soñado de regreso a casa, en Cali.

El Tiempo.