Tienen ya otro vicio

¿Gobierno austero?

Cali reseteado

Petro en la ONU

Petro hizo su presentación en sociedad como Presidente de Colombia ante la Asamblea de las Naciones Unidas – ONU con un discurso al mejor estilo de él. En un tono beligerante, con una prosa literaria y desde un trasfondo absolutamente disruptivo, Petro se dirigió a los miembros de la ONU...

Con una cirugía me libro del apodo. El lado oscuro de los apodos de...

o sé de primera mano cómo serán los colegios de hoy, pero si son la mitad de como fue la prisión donde estudié el bachillerato, deben ser el paraíso de los apodos. Recuerdo claramente alias como “ElEna” (el enano), “Radar” (un compañero espectacularmente orejón) y a “Pascua” (idéntico a las esculturas de piedra de la Isla de Pascua) de entre un montón de apodos basados en nuestra apariencia. Ni siquiera los que eran claramente pintas se salvaban de su apodo: por ejemplo, el ojiverde era “Comegato” (igualito al amigo de Condorito) y el musculoso era “Anabol” (por los esteroides anabolizantes que juraba nunca haber tomado). En esos tiempos tal vez ninguno se hubiera operado para ser “más normal” y que no se la siguieran montando, pero hay que tener en cuenta que las cirugías estéticas no eran tan viables y económicas como lo son hoy.

Ser pobre en Colombia es una cuestión de fé

Algunos piensan que el gobierno está utilizando el “índice de pobreza multidimensional de Oxford” para remediarla y otros creen que es para evadir su responsabilidad. Lo cierto es que los ingresos se dividen por el número de miembros de una familia y en Colombia la mayoría de ellas están compuestas por cinco o más personas. En otras palabras, pareciera que Planeación Nacional y las Farc están de acuerdo en que todo colombiano que come más de una vez al día es rico. Porque con éstos indicadores los pobres son de clase media y los ricos también, aunque entiendo que definir la línea de pobreza de cualquier país es una compleja cuestión ética, política y técnica, que siempre termina en sesgos y juicios de valor. Pero no creo que los economistas del Banco Mundial, los genios de Oxford y los peritos de Planeación Nacional, sepan cuánta plata necesita una familia colombiana para vivir dignamente.

Amapola Jhova, el arte de la #TransformAccion 

Hay problemáticas sociales que parecen acechar a nuestra juventud sin control desde hace ya muchos años y pese a los esfuerzos parecen en vano, pero son historias como la de Amapola Jhova, las que nos ayudan a creer en la esperanza. Así como hay problemas que llegan silenciosamente a la vida, las noticias buenas parecen todavía más silenciosas, pero no por estar opacadas por el pesimismo, van a dejar de existir; el ARTE fue el tratamiento más efectivo que Amapola encontró para sobrellevar aquello que siempre supo que no funcionaba bien en su cabeza. Como buen artista, desde su infancia exploró en varias disciplinas asegurando que, “cada una brinda experiencias de liberación diferentes”, así que después de todas esas experiencias artísticas (Poesía, teatro, danza, diseño…) que la sacaron de ese vórtice oscuro que fueron sus trastornos psiquiátricos y psicológicos a lo largo de su infancia y adolescencia

Buscando al villano. Las múltiples caras de la maldad

Villano, en la vigésima segunda edicición del diccionario de la academia define la actitud ruin o descortés de algún sujeto o sujeta que, a fuerza de sus intereses, realiza acciones reprochables por todos, cada vez que éstas vayan en contravía del interés colectivo. De su raíz nace villanía, que define además de esta actitud, una condición de este sujeto resultado de su nacimiento que lo lleva a convertirse en alguien ruin ó a realizar algunas cosillas calificadas de indecorosas.

Pero veamos. En Colombia villano es considerado aquel que sin ningún tapujo jalona la cartera de la señora que anda sola por la calle, de la jovencita delicada que deambula con sus amiguitas desprevenidas o del señor que so pena de su artrosis, apenas logra correr una cuadra para recuperar su bien perdido. Villano también es el taxista que a fuerza de la ignorancia del pasajero, le cobra un poquito más, “porque esto se está fuera del perímetro urbano”.

Disrupción espacio-temporal. Encuentros cercanos de otro tipo

Luego de pagar en la caja me siento en una mesa a esperar mi pizza personal para llevar. Cerca, a 2 mesas, dos mujeres de unos 50 años conversan animadamente. Ambas les dan mordiscos a pasteles de hojaldre y sorbos a bebidas humeantes. Diagonal a ellas un hombre que está solo ocupa otra mesa. Está cruzado de piernas y no se cansa de mover frenéticamente la derecha. También revisa su celular con una determinación que bordea la ansiedad, como dando a entender que todas las respuestas a los problemas de la vida moderna están encerradas en ese aparato. A su derecha conversan dos mujeres, más jóvenes que las de la primera mesa. Me aventuro a imaginar sus conversaciones: amores, desamores, líos en el trabajo, intrigas familiares, traiciones, aciertos y desaciertos, en fin, los eventos que componen la vida de cualquier persona. En el caso del hombre intento pensar qué se le cruza por la cabeza, si de pronto ese tic de la pierna se deba a que es un loco que lleva una pistola debajo de su abrigo y está a punto de agujerearnos a punta de balazos, de no llegar a encontrar eso que busca con tanta desesperación.

Discurso histórico

El pasado 20 de septiembre tuvo lugar el histórico discurso que Gustavo Petro dio ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (la cual es definida en el portal de las Naciones Unidas como un órgano “de deliberación, adopción de políticas y representación”, en el cual participan 193 Estados Miembros). En su intervención, Petro abordó, entre otros temas, la fallida lucha global contra las drogas, el papel de este flagelo en los países más desarrollados y la hipocresía con la que nos miran algunas potencias mundiales. En esta columna me detendré en algunas de las frases más icónicas dichas por nuestro presidente durante dicho encuentro, las cuales fueron extraídas por BBC News Mundo y, personalmente, siento que representan la transparencia, valentía y sapiencia del mandatario nacional frente a la esfera internacional. 1. “Vengo de un país de belleza ensangrentada” En la introducción de su discurso, Petro manejó una retórica fenomenal y poética, haciendo referencia, incluso, a las mariposas amarillas de Gabriel García Márquez, cuyo vuelo representa el amor imposible, según “Gabo”.

¿Qué se quiere de la vida?

Yo siempre me he considerado una mujer progresista, de vanguardia, con los pies bien plantados sobre la tierra sobre qué quiero y cómo voy a conseguirlo, pero lastimosamente, crecí en un hogar altamente influenciado por mujeres, y fui criada bajo el estamento que debía ser ‘una niña buena’. Hace poco leyéndome un libro de Ana von Reuber me di cuenta de la triste realidad que conlleva ser una niña buena. Las niñas buenas son las que se visten ‘apropiadamente’, son serviciales y serviles, abnegadas, nunca dicen que no, se disculpan por cosas que no son su culpa – a uno lo golpean por error y es uno el que se disculpa – y tratan de complacer a todos, jamás pensando en ellas mismas. Las niñas buenas son las que viven por los demás, poniendo su vida en stop por sus padres, sus esposos, sus hijos. Desde que uno es chiquita la preparan para ser una buena esposa y una buena esposa es la que tiene la comida caliente al esposo, aunque ha llegado 5 minutos antes y todavía está entaconada. La que luce divina así esté mamada de una jornada de trabajo de 10 horas. La misma que tranocha ayudando a uno de los niños a hacer una cartelera y lava la loza después. A la que una vez el esposo cumple 40 o 50 y le da la andropausia, es cambiada por un modelo más nuevo, más tonificado, y menos ‘bueno’.

“Certificado de Amor”

En Colombia, según cifras del DANE, se presentan menos matrimonios que el año pasado y el antepasado… etc.; claro está, las solicitudes de divorcio también han disminuido. A lo que mis antepasados dirían que nos hemos convertido en una sociedad pecaminosa, pero lo que encierra este acto simbólico y pomposo son cosas muy humanas que la idiosincrasia de la época no aceptaba. Anteriormente, usted se casaba por varias razones, entre ellas: tener actividad sexual antes de la bendición de Dios (yo no creo que la hija del procurador Ordoñez, de raza lefebvrista, haya llegado virgen al altar); no estaba permitido el rejunte y el matrimonio por lo civil era ¡PECADO!, aún en la alta alcurnia les da pena aceptar la Unión Libre; la última y la menos racional, certifica por notarios, sacerdotes, entre otros, el amor, la confianza y el respeto que se debe tener una pareja que pretende vivir juntos hasta que la “muerte los separe” – ¡Claro!, a los terceros les importa un carajo la felicidad de la pareja, sólo la calidad de la Ceremorumba–. El matrimonio nunca será un acto que garantice el respeto+confianza+apoyo=amor que se debe tener para llevar a cabo una vida en pareja. Amigos de mi época, a los cuales he guardado confesiones, me dan las herramientas necesarias para escribir el presente artículo como cable a tierra.

De “culiprontos” y el glifosato

“El Glifosato puede causar cáncer”, es la conclusión a la que ha llegado la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de recibir los informes científicos de la Agencia Internacional para el Estudio del Cáncer (IRAC), que durante años ha estudiado los efectos colaterales de este popular herbicida. Sin embargo, a pesar de la clara y dura advertencia, esto no parece importarle a ciertos sectores del poder colombiano que ven en el químico la solución milagrosa al terrible problema del narcotráfico. El Presidente Santos, luego de escuchar las advertencias provenientes del Ministerio de Salud y de acatar las órdenes emitidas por la Corte Constitucional ha decidido que las fumigaciones aéreas con este químico deben suspenderse gradualmente desde octubre del presente año. Muy bien, es una buena noticia para los miles de campesinos que durante más de dos décadas han sufrido en silencio las consecuencias tóxicas de un herbicida que no distingue entre la mata-que-mata y la mata-que-se-come.
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