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#Columna – Afganistán

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Desde hace semanas los talibanes (facción política-fundamentalista islámica sunní de Afganistán) se han venido tomando varios territorios dentro de este país asiático, principalmente desde que Estados Unidos y sus ejércitos aliados comenzaron a aflojar las riendas, y, posteriormente, se retiraran de esta nación. Ahora, los talibanes se tomaron la capital afgana (Kabul) y el presidente Ashraf Ghani huyó del país. ¿Qué le espera a Afganistán luego de la retoma del poder por parte de este grupo terrorista?

Afganistán no conoce la paz ni la vida en armonía desde hace décadas, pero, principalmente desde el atentado de las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001, ya que desde ese día empezó la guerra más larga en la que ha estado inmerso Estados Unidos en toda su historia; una guerra que hoy en día sigue vigente, por más que el ejército norteamericano se haya retirado temporalmente de Afganistán.

Luego de aquel fatídico atentado, debido a que los talibanes y el grupo terrorista Al Qaeda no quisieron entregar a la justicia norteamericana a quien se atribuyó este acto terrorista (Osama bin Laden), el 7 de octubre de 2001, el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, envió su ejército al país asiático con el objetivo de aniquilar a este terrorista y “restaurar el orden y la democracia” en este país olvidado por el ser supremo en el que cada quien crea. Desde ese día nada volvió a ser igual.

El año pasado, la organización Save the Children reportó que entre 2005 y 2019, aproximadamente 26.025 niñ@s fueron asesinados o mutilados en Afganistán, y esto sin contar las demás víctimas directas e indirectas de esta estúpida guerra, las cuales se cuentan en cientos de miles.

Cabe resaltar que los gringos siempre se han vendido y se seguirán vendiendo como los salvadores, cuando en realidad son más verdugos que otra cosa. Detrás de la guerra promovida por los yankees en territorio asiático también hay intereses “escondidos” con respecto a los recursos naturales y minerales que se pueden extraer del subsuelo afgano (tales como oro, gas natural, petróleo, etc.), además del hecho de que este país olvidado se sitúa en una posición bastante estratégica que podría ser aprovechada por los norteamericanos: están en el centro del continente, desde ahí se puede establecer una vigilancia frente a naciones como China, Rusia, entre otras; todas potencias económicas y políticas que cada vez amenazan más el poderío mundial de EE.UU.

Con el retorno del dominio talibán, lo único que llegará para su población será miseria, violencia, discriminación, machismo y todo lo negativo que se les pueda ocurrir, además de unas ganas insaciables de venganza contra los Estados Unidos. Sin duda alguna, las mujeres serán uno de los grupos más afectados (si es que no será el más afectado), y esto se evidencia en las publicaciones que seguramente ustedes, lectores, han visto en las redes sociales sobre las más de 20 prohibiciones que afectarán a las mujeres de aquí en adelante; entre esas están: no poder salir de casa sin un hombre, usar el burka (velo largo) permanentemente, azotes en público para aquellas que muestren los tobillos, etc…

Escribí esta columna como método de desahogo frente a la inmensa impotencia que siento en este momento, ocasionada por la terrible situación que está viviendo este país, el cual no recibe ayuda de ningún lado, solo balas y muerte. Pónganse en situación: ¿qué harían y qué sentirían ustedes como mujeres (en el caso de las chicas) o ustedes viviendo con sus madres, hermanas, etc. (en el caso de los hombres) si se encontraran en Afganistán en este preciso instante, teniendo en cuenta que nadie l@s está ayudando? Yo estaría inmerso en un infierno interno sin salida, desesperado y frustrado como nunca.

No guardemos silencio, difundamos toda información verídica que veamos al respecto, así al menos estamos aportando un granito de arena y siendo empáticos con los nuestros; sí, los nuestros, porque todos y todas somos seres humanos y deberíamos ayudarnos entre nosotros, y más aún si se trata de países (Colombia y Afganistán) que, de una u otra forma, han sido y siguen siendo azotados por el imperio gringo, quienes llegan, matan, generan guerra y luego se van con el rabo entre las patas, como se dice popularmente, dejando a su paso muerte y desolación; es lo único que saben hacer.