Home Columnistas Alejandro Gil Torres #Columna – El país de los jóvenes, pero sin jóvenes

#Columna – El país de los jóvenes, pero sin jóvenes

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Es muy irónico que algunos medios de comunicación y la generación más adulta expresen con certeza que Colombia es “el país de los jóvenes” o que somos “el futuro del país” cuando la realidad es muy distinta. Me refiero exactamente a los desafortunados asesinatos de menores de edad en medio de un conflicto armado latente y las mínimas garantías de seguridad que nos ofrece “el Gobierno Nacional de turno” que actualmente ejerce “el poder”.

Daniel Steven Duque e Ivanna Salomé Rangel con 12 y 5 años respectivamente perdieron su vida en el atentado terrorista contra el CAI de la Policía del barrio Arborizadora Alta de Ciudad Bolívar en Bogotá. También, dos menores de edad el 17 de abril murieron a manos de un fusil en las carreteras de Arauca, específicamente entre Puerto Rendón y Santo Domingo. Estos niños tenían 5 y 8 años. Estos hechos de acuerdo al Ejército Nacional se atribuyen a las disidencias de las Farc, las mismas responsables del atentado en marzo en la estación de Policía en Bogotá.

Según la Policía Nacional, Javier Alfonso Velosa García, alias “Jhon Mechas”, es el principal líder del frente 33 de las disidencias de las Farc, que también estaría involucrado en el atentado al helicóptero donde viajaba el presidente Iván Duque el año pasado y la muerte de un menor de 12 años y un joven de 18 años en Tibú, Norte de Santander, estos últimos por intentar robar un establecimiento de comercio.

Los hechos anteriores son el reflejo intacto de una Colombia que maneja pésimas garantías para la juventud y para toda la población en materia de seguridad. Las recompensas por estos asesinos son altísimas, pero la plata no vale cuando los derechos de los más indefensos se siguen viendo vulnerados y la inseguridad es el “pan de cada día” añadiéndole el egoísmo que continúa predominando por parte del actual presidente. 

Soy lo más realista posible, no es para nada suficiente los tweets o mensajes expresando “sus más sinceras condolencias” o el rechazo profundo sobre estos actos terroristas cuando no vemos acciones y resultados eficientes para erradicar el conflicto vigente.

Como mencioné previamente, el título de esta columna es más un interrogante para mí, primero, porque Colombia no puede ser el país de los jóvenes si somos nosotros mismos los que nos están cohibiendo de participar en la democracia y vivir en un territorio sin garantías de paz. Y segundo, porque esta población es la que el “gobierno de turno” escucha cuando le place y a su conveniencia, teniendo presente que para este año el Congreso de la República aprobó el Presupuesto General de la Nación (PNG) por $350,4 billones, lo que representa un aumento de 5,3% frente a la cifra de 2021, donde se va a invertir $42,6 billones en Defensa y Policía. Es paradójico con los datos que entrega el Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz), entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2022 se registraron 42 asesinatos a líderes y lideresas sociales, entre tanto, en este mismo período de tiempo se presentaron 27 masacres que provocaron la muerte de 94 personas.

Se requiere de sensatez y una visión humanista por parte del Gobierno Nacional para enfrentar este conflicto que hace unos meses cesó de manera formal a través de unos acuerdos, pero debido a las ideas incomprensibles e ineptas del Centro Democrático no se ha podido avanzar ni garantizar lo pactado en la Habana.

 Los niños, niñas y jóvenes requerimos garantías de un país en paz, donde la democracia, el respeto, la veracidad y el bien común predominen en medio de la cotidianidad. No en un territorio liderado por personas con ínfulas de ego y abuso de poder reflejando incompetencia en cada idea o acción que expresan y realizan.